12 febrero 2026

La ciencia no afirma que la vida inicia desde la concepción



En el fragor del debate en redes, pareciera que la necedad le gana la batalla a los datos. Sin embargo, cuando hablamos de salud pública y derechos reproductivos, las palabras tienen consecuencias reales. Para legislar y opinar con responsabilidad, es imperativo separar el dogma y las creencias de la evidencia verificable.

Analicemos cuatro de los pilares argumentales (posverdades) más comunes usados por los opinólogos “próvida” en contra del derecho a la interrupción del embarazo, a la luz de la ciencia.

Posverdad: “La ciencia afirma que la vida inicia desde la concepción”.

La biología reconoce que la fecundación crea una célula con un nuevo ADN único, pero la "vida" es un continuo biológico, hay vida desde antes en el espermatozoide y el ovulo. El consenso científico y bioético moderno hace plena diferencia entre la vida biológica, presente en cualquier célula viva, y la persona jurídica y funcional.

Que “muchos” de biólogos opinen que “la vida inicia en la concepción”, no significa que eso sea un hecho real verificado. En el 2021 se hizo una encuesta ("The Scientific Consensus on When a Human’s Life Begins" de Steven Andrew Jacobs, publicado en Issues in Law & Medicine, Vol. 36, No. 2, 2021) en la cual se contactó a 62,469 biólogos para cuestionarles esto, y sólo el 5,577 (apenas un 8.93%) respondió que cree en eso. Esto expuso un muy evidente sesgo en el muestreo, evidenció la autoselección y el método de reclutamiento de listas institucionales, que no representa a todos los biólogos, y esto minimiza totalmente la representatividad del estudio.

La mayoría de las legislaciones y organismos de salud, como la OMS, se basan en datos duros sobre el desarrollo neurológico. Hasta la semana 24, aproximadamente, el feto no posee las conexiones corticales necesarias para procesar el dolor o tener conciencia. De hecho, la ciencia no tiene una postura unánime sobre cuándo comienza la "persona"; esa es una interpretación ideológica, no un hecho biológico absoluto que dicte políticas de salud.

Posverdad: “El aborto mata a un bebé inocente”.

El uso del término "bebé" en etapas embrionarias es una evidente e intencional imprecisión técnica utilizada para apelar a la emocionalidad.

En medicina, el desarrollo prenatal se divide en 3 etapas: Cigoto, embrión y feto. La gran mayoría de los abortos legales, más del 90%, ocurren en el primer trimestre, cuando el producto es un embrión de pocos milímetros sin órganos funcionales ni viabilidad extrauterina. Un feto no es un "bebé" hasta que nace. Legalmente, los derechos de personalidad se adquieren al nacer vivo, según la mayoría de los códigos civiles internacionales.

Posverdad: “El aborto oculta al violador para seguir abusando de la víctima”.

Este argumento sugiere que la interrupción del embarazo es un cómplice del agresor, cuando la realidad operativa de los sistemas de salud, en realidad, es la opuesta. En los protocolos de interrupción voluntaria del embarazo por violación, el personal de salud actúa como sujeto obligado de denuncia. El acceso al sistema de salud permite recolectar muestras de ADN fetal (pruebas periciales) y activar rutas de protección para la víctima que, de otro modo, permanecería en la sombra.

Obligar a una niña, o mujer, a parir el fruto de una agresión sexual, no castiga al violador, en realidad se castiga con eso a la víctima, profundizando el trauma y su vulnerabilidad social. Es una total atrocidad.

Posverdad: “El aborto trauma a la niña de por vida”.

Este es quizá uno de los mitos más extendidos, a pesar de haber sido desmentido por las asociaciones de psicología más prestigiosas del mundo. Por mencionar uno, el ANSIRH (Advancing New Standards in Reproductive Health) de la Universidad de California, San Francisco, realizó un muy completo estudio, el Turnaway Study, que demostró que no existe un "síndrome post-aborto". De hecho, el sentimiento prevalente en mujeres tras un aborto legal es el alivio.

Los problemas de salud mental tras un aborto están correlacionados con el estigma social, la falta de apoyo o trastornos previos, no con el procedimiento en sí. Por el contrario, a las mujeres a las que se les niega un aborto presentan mayores niveles de ansiedad y menores indicadores de bienestar económico y físico a largo plazo.

Personalmente he conocido a mujeres que han abortado, y ninguna se ha tenido que arrepentir por ello, a pesar de que individuos de ideología oscurantista intentaron atacarlas y reprocharles el hecho. Hoy son mujeres felices y que viven en paz y armonía en sus familias.   

El debate sobre el aborto debe migrar de las percepciones subjetivas a la seguridad clínica. La irracional criminalización no impide los abortos, solo los hace peligrosos para quienes no tienen recursos. Los datos son claros, el acceso al aborto legal es una medida de salud pública que salva vidas y garantiza la auténtica autonomía humana.

La libertad de conciencia no consiste en imponer la propia a los demás, sino en permitir que cada individuo decida sobre su propio proyecto de vida basándose en la mejor información disponible.

El feto está dentro del cuerpo de la mujer, vive de ella, por lo que ella tiene todo el derecho del mundo a elegir su futuro. Les guste o no, el aborto es un derecho de toda mujer.

 

https://x.com/belduque

https://www.facebook.com/BelduqueOriginal/

https://bsky.app/profile/belduque.bsky.social

https://www.threads.com/@vidalbelduque 

No hay comentarios.: