09 enero 2024

La necesidad de sentirse parte de algo más grande

 


La creencia en extraterrestres, ovnis y encuentros con seres de otros mundos ha existido durante mucho tiempo y tiene diversas raíces psicológicas y culturales. La posibilidad de vida en otros planetas con seres con tecnología y conocimientos avanzados despiertan la curiosidad y la fascinación. La exploración de lo desconocido ha sido una constante en la historia humana, y la idea de que hay formas de vida extraterrestres alimenta esa fascinación.

 

Pero seamos honestos, las representaciones de extraterrestres en películas, programas de televisión, libros de ficción y demás medios han contribuido significativamente a la creencia en seres de otros mundos. Estas representaciones pueden generar un interés emocional y alimentar la imaginación.

 

La creencia en extraterrestres a veces se utiliza como una explicación para fenómenos inexplicados o misteriosos, como avistamientos de luces en el cielo o eventos que desafían la comprensión convencional. La idea de que los ovnis son naves extraterrestres proporciona una satisfactoria respuesta aparente a lo desconocido para muchos, y por eso prefieren creen en eso.

 

Y por eso mismo la creencia en extraterrestres puede estar relacionada con la necesidad humana de sentirse conectado a algo más grande que uno mismo. La idea de que hay civilizaciones avanzadas en el universo puede ofrecer una sensación de pertenencia a una "comunidad cósmica". Aunque algunos le llaman a este fenómeno la "soledad cósmica", ese deseo de que algo más grande y poderoso que nosotros nos acompañe en nuestras vidas.

 

Algunas personas encuentran consuelo y esperanza en la idea de que hay seres más avanzados y benevolentes en el universo. Aunque la historia nos enseña que el encuentro entre civilizaciones con muy distinto desarrollo puede llegar a ser catastrófico. La creencia en míticos extraterrestres puede ofrecer una visión optimista del futuro y la posibilidad de un contacto positivo con otras formas de vida.

 

Es importante destacar que todas estas razones no implican la existencia real de seres extraterrestres. La falta de evidencia científica sólida para respaldar las afirmaciones de encuentros con seres de otros mundos sugiere que estas creencias a menudo están más arraigadas en aspectos psicológicos y culturales más que en pruebas tangibles.

 

Sin embargo, recordemos que la Paradoja de Fermi señala la evidente contradicción entre la alta probabilidad de la existencia de civilizaciones extraterrestres en el universo y la falta de evidencia observacional de su existencia. En otras palabras, si hay tantas estrellas y planetas en el universo, ¿por qué no hemos detectado señales de vida extraterrestre?

 

El mito de los ovnis y los relatos sobre encuentros con extraterrestres a menudo se relacionan con la Paradoja de Fermi en el sentido de que algunas personas quieren interpretar los avistamientos de ovnis como posibles evidencias de visitas extraterrestres.

 

Hoy en día todavía hay algunas personas que sugieren que ciertos ovnis podrían ser naves espaciales de civilizaciones extraterrestres que visitan la Tierra. Esta especulación se basa en la creencia de que una civilización tecnológicamente avanzada podría tener la capacidad de viajar grandes distancias en el espacio.

 

Algunos relatos de encuentros cercanos con ovnis incluyen descripciones de presuntos seres extraterrestres. Estas narrativas a menudo se mezclan con el mito de que los extraterrestres podrían estar monitoreando o interactuando de alguna manera con la humanidad.

 

Recordemos que investigar es buscar respuestas, no coleccionar supuestas pruebas o evidencias. Muchos avistamientos de ovnis y encuentros con supuestos extraterrestres pueden tener explicaciones netamente terrenales y naturales. Estas explicaciones incluyen desde fenómenos atmosféricos, numerosos experimentos militares clasificados, y percepciones erróneas de lo que se está mirando.

 

Es importante destacar que hasta esta fecha, no hay evidencia científica real que respalde la existencia de visitas extraterrestres a la Tierra. Los científicos continúan buscando señales de vida en el universo, pero aún no se ha encontrado ninguna evidencia concluyente. El mito de los ovnis y los encuentros con extraterrestres a menudo se considera más en el ámbito de la cultura popular y la especulación que en la ciencia empírica.

 

Para muchos, buscar extraterrestres en los ovnis es como buscar pruebas de la existencia de dios, muchos quieren creer en eso, pero nadie tiene evidencias de que sea real, pero de todos modos quieren seguir creyendo para sentirse parte de algo mayor.

 

Ahí se las dejo de tarea. Que todos tengan una muy bella y desmitificante noche.

08 enero 2024

Derechos: De los humanos para los humanos

 


El concepto actual de los derechos humanos tiene sus raíces en una muy larga historia de desarrollo y evolución a lo largo de los siglos. Algunas ideas precursoras de los derechos humanos se pueden rastrear en las antiguas civilizaciones, como las antiguas Grecia y Roma. Y no vienen de textos religiosos como algunos suponen.

 

En la antigua Grecia, en el siglo IV antes de nuestra era, ya se discutían conceptos de justicia y derechos naturales entre los filósofos como Sócrates y Platón. Algo que incluso, posteriormente, copiaron otras culturas, entre ellas los primitivos cristianos.

 

Durante la Edad Media, las discusiones sobre la justicia y la dignidad humana se mezclaban muy frecuentemente con conceptos religiosos. La teología cristiana influyó en la formulación de ideas sobre la igualdad y la dignidad inherentes a los seres humanos, pero siempre apegándose, según les convenía, a sus dogmas.

 

Ya en los siglos XVII y XVIII, la Ilustración fue el período clave para el desarrollo de las libertades y los derechos humanos. Filósofos como John Locke, Jean-Jacques Rousseau y Montesquieu contribuyeron con ideas sobre la libertad, la igualdad y la protección de los derechos individuales frente al poder de los gobernantes, haciendo a un lado el mito del “derecho divino” de la aristocracia.

 

La Declaración de Independencia de los Estados Unidos, en 1776, en cierta medida muy influenciada por la Ilustración, proclamó que todos los hombres son creados iguales y poseen derechos inalienables, incluyendo la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

 

La Revolución Francesa también desempeñó un papel crucial en la promoción de los derechos humanos. La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, adoptada en 1789, estableció principios fundamentales que influirían en los movimientos posteriores.

 

Este importante documento proclamaba que todos los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Establecía que la ley debe ser la misma para todos y que todos los ciudadanos tienen derecho a participar en la elaboración de la ley, directa o indirectamente. Reconocía la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión como derechos naturales e inalienables. Afirmaba que nadie puede ser privado de estos derechos, a menos que la ley lo permita y de acuerdo con procedimientos justos. Establecía que los derechos y libertades proclamados están sujetos a los deberes y responsabilidades hacia la sociedad, y que solo pueden ser limitados por la ley para asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos de los demás y satisfacer las justas exigencias de la moral, el orden público y el bienestar general.

 

Ya en el siglo XX, después de dos guerras mundiales, en respuesta a las atrocidades cometidas durante el Holocausto, la comunidad internacional buscó establecer un marco legal global para la protección de los derechos humanos.

 

La Declaración Universal de Derechos Humanos, redactada por un grupo de grandes pensadores encabezados por la política estadounidense Eleanor Roosevelt, el filósofo chino Pen-Chun Chang y el filósofo libanés Charles Malik, fue adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948. Este documento ha sido fundamental en la promoción y protección de los derechos humanos a nivel internacional. Pero como dato curios, éste importante documento nunca ha sido firmado por el Vaticano.

 

Desde entonces, se han desarrollado numerosos tratados y convenios internacionales, así como organizaciones dedicadas a la promoción y protección de los derechos humanos en todo el mundo. El concepto de derechos humanos ha evolucionado continuamente, adaptándose a los desafíos y cambios en la sociedad global, alejado de toda creencia religiosa, pues surgió de la menta de los humanos, para ayudar a los humanos.


06 enero 2024

No se respeta la fe, se respeta a las personas

 


En un mundo diverso y multicultural, las creencias religiosas han desempeñado un papel fundamental en la conformación de identidades culturales. Sin embargo, la coexistencia pacífica y respetuosa entre personas con diferentes convicciones religiosas a menudo se ve amenazada por malentendidos y conflictos.

 

En este contexto, surge la premisa de "No se respeta la fe, se respeta a las personas". Este enfoque destaca la importancia de separar las creencias religiosas de la valoración y consideración hacia los individuos, promoviendo así la tolerancia y la convivencia armoniosa en sociedades cada vez más diversas.

 

El respeto a la diversidad religiosa es esencial para construir sociedades inclusivas y funcionales. En un mundo que debería ya ser totalmente globalizado, donde personas de diversas tradiciones espirituales coexistan, la aceptación de la pluralidad de creencias se vuelve totalmente crucial para evitar tensiones y conflictos innecesarios.

 

Al reconocer que la fe es una simple expresión personal y subjetiva, se fomenta la idea de que las diferencias religiosas no deben ser obstáculos para la convivencia pacífica. Las conductas de los fanáticos religiosos conservadores (neo-oscurantistas fascistas) son un verdadero obstáculo para la paz y tranquilidad en las sociedades.

 

Cada individuo tiene el derecho de profesar y practicar la religión de su elección, siempre y cuando no viole los derechos y ni libertades de los demás. Por ejemplo, no ponerse a rezar afuera de la entrada de centros médicos donde se realizan abortos legalmente, pues eso es acoso para coaccionar libertades y derechos ajenos. ¿O les gustaría que se realicen rituales “satánicos” afuera de sus iglesias y templos impidiendo su acceso a ellos?

 

Al centrarse en el respeto a las personas en lugar de sus creencias, se fortalece la verdadera defensa de la libertad religiosa como un pilar esencial de las sociedades democráticas. Algo que, curiosamente, son los distintos grupos de humanistas ateos y agnósticos, en casi todo el mundo, han colaborado a fortalecer.  

 

Es muy importante la construcción de puentes de entendimiento en lugar de erigir barreras basadas en diferencias religiosas. El diálogo interreligioso, el ecumenismo y la comprensión mutua son herramientas valiosas para promover la paz y la armonía en comunidades diversas. Al reconocer y respetar a las personas más allá de sus creencias, se mejora el camino para la construcción de una sociedad más inclusiva y colaborativa.

 

La discriminación basada en la religión no solo socava los derechos individuales, sino que también debilita el tejido social. Al adoptar una postura que valora a las personas independientemente de sus creencias religiosas, se promueve un ambiente en el que la discriminación religiosa se convierte en algo inaceptable.

 

La importancia de separar las creencias religiosas de la valoración hacia los individuos es absolutamente importante en el mundo moderno. Al adoptar este enfoque, se fomenta la tolerancia, el respeto mutuo y la construcción de sociedades inclusivas.

 

En un mundo donde la diversidad religiosa es una realidad innegable, la promoción de la convivencia pacífica y el entendimiento mutuo es esencial para construir un futuro en el que todas las personas, independientemente de sus creencias, puedan coexistir en paz y armonía.

 

Y no lo olvides: No se respeta la fe, se respeta a las personas.

Ahí se las dejo de tarea. 


24 noviembre 2023

Eutanasia: El derecho a una muerte digna



 

La idea de la eutanasia, o muerte digna, implica el derecho que tenemos todas las personas a tener un final de vida que refleje nuestros valores y preferencias, especialmente en los casos cuando uno se enfrenta a enfermedades terminales en condiciones de salud dolorosas e incurables.

 

Muchos defensores de los derechos de los pacientes argumentan, y con toda razón, que las personas deben tener total autonomía y todo el derecho de tomar decisiones sobre el final de sus vidas, siempre y cuando se tomen medidas adecuadas para garantizar que estas decisiones sean debidamente informadas y al mismo tiempo respetuosas.

 

Para esto debemos de tomar muy en cuenta la autonomía y libertad personal, pues las personas tienen el derecho de tomar decisiones fundamentales sobre sus propias vidas, incluyendo cómo y cuándo quieren poner fin a su sufrimiento en casos de dolorosas enfermedades terminales.

 

El alivio del sufrimiento es parte fundamental de la muerte digna, ya que se considera como una opción que puede aliviar el sufrimiento físico y emocional extremo asociado con dolorosas enfermedades incurables. Pues en algunos casos, los tratamientos paliativos pueden no ser suficientes para proporcionar el alivio deseado.

 

También debemos de considerar el respeto a los valores individuales. La diversidad de valores y creencias personales significa que diferentes individuos pueden tener opiniones distintas sobre lo que constituye la muerte digna. Y el respetar y permitir que las personas tomen decisiones que reflejen sus propios valores se considera importante en una sociedad plural.

 

Algunos argumentan que permitir la muerte digna es una expresión de compasión hacia aquellos que sufren, algunos le llaman ética de la compasión, permitiéndoles evitar un prolongado sufrimiento innecesario. Pues si a las mascotas se les aplica la eutanasia por piedad, y por cariño, para que ya no sufran, ¿por qué no hacerlo con nuestros demás seres queridos? 

 

Es importante destacar que esta es una cuestión ética y social compleja, profesionales de la salud y distintos pensadores a menudo debaten sobre la mejor manera de abordar estos temas. Además, las leyes y regulaciones varían en diferentes países y regiones en relación con la muerte digna y la eutanasia.

 

La conversación sobre este tema implica sopesar los derechos individuales, la ética médica, los valores culturales y sociales. La cuestión de la eutanasia es un tema ético y moral complejo que suscita opiniones diversas en la sociedad. La perspectiva sobre la eutanasia en humanos puede depender de una variedad de factores, incluyendo valores culturales, éticos y filosóficos, así como experiencias personales.

 

Quienes se oponen a la muerte digna normalmente alegan que lo hacen por “consideraciones éticas”, pero en realidad sólo lo hacen por cuestiones religiosas.  Muchas personas basan sus creencias éticas y morales en sus “valores religiosos”. Algunas religiones tienen enseñanzas específicas que prohíben la toma de vidas humanas, incluso en casos de sufrimiento extremo.

 

Algunas personas sostienen que la vida humana es intrínsecamente más valiosa que todo, y que la toma de decisiones para poner fin a esa vida, incluso en situaciones de gran sufrimiento, plantea cuestiones “espirituales” fundamentales sobre el valor de la vida y el papel de la sociedad en preservarla.

 

Hay ciertas inquietudes muy legítimas acerca de la posibilidad de abusos en situaciones de eutanasia, como la presión indebida de familiares o el sistema de salud, la falta de consentimiento informado real y la posibilidad de que las personas tomen decisiones apresuradas o influenciadas por factores políticos, económicos o sociales.

 

Pero seamos realistas, hoy en día hay muchas personas que están a favor de la eutanasia en casos de enfermedades terminales dolorosas, argumentando que permite a las personas tener control sobre su propia muerte y evitar un sufrimiento innecesario.

 

Lo más importante de todo, es que todos tenemos derecho a tener un final en paz y lejos del dolor, pues alargar el sufrimiento ajeno por simples creencias religiosas, puede ser lo más cruel e inhumano que muchos han llegado a vivir, y eso no se debe de volver a repetir.

 

Ahí se las dejo de tarea. 


13 noviembre 2023

Los valores no son de ninguna religión

 


Debemos tener claro que los valores morales no dependen necesariamente de la religión, y no todas las personas obtienen sus valores morales de sus creencias religiosas. Y para colmo, ciertas personas religiosas no son muy inmorales en su forma de actuar. 

 

Los valores morales son principios que guían el comportamiento y la toma de decisiones de una persona, y pueden ser influenciados por una variedad de factores, incluyendo la cultura, la educación, la filosofía, la ética secular y, en algunos casos, la religión.

 

Es cierto que para muchas personas, la religión desempeña un papel importante en la formación de sus valores morales. Las enseñanzas religiosas a menudo incluyen normas éticas y morales que los creyentes siguen como parte de su fe. Pero no todas las personas son religiosas, y aquellos que no practican una religión también tienen sistemas de valores morales que pueden basarse en la ética secular, la filosofía, el humanismo u otras fuentes.

 

Algunos fanáticos cristianos creen que los “valores morales de occidente se los debemos al cristianismo”, pero eso es completamente falso. Lo que llamamos “cultura europea occidental” es una mezcla de varias ideologías que no son precisamente de origen cristiano, de las cuales podemos mencionar desde la Filosofía griega, La Ilustración y hasta la corriente de la Filosofía Alemana de Nietzsche.

 

Es importante reconocer que los mismos valores morales pueden ser compartidos por personas de muy diferentes creencias religiosas o incluso por aquellos que no tienen creencias religiosas. Por ejemplo, la mayoría de las sociedades valoran la honestidad, la compasión, la justicia y la empatía, independientemente de la religión o la falta de ella.

 

Los valores morales pueden surgir de diversas fuentes filosóficas, incluyendo la religión, pero no dependen exclusivamente de ella. La moralidad es un campo complejo y multidimensional que se ve influenciado por una variedad de factores, y las personas pueden desarrollar sus sistemas de valores morales de manera individual y diversa.

 

Y a final de cuentas, recordemos que una buena persona no es la que hace mucha oración, es la que ayuda y hace el bien a los demás.

 

Ahí se las dejo de tarea. 

09 noviembre 2023

La libertad está por encima de la fe



La libertad de expresión y de pensamiento están muy por encima de toda religión y todo dios. Es un tema fundamental en la sociedad contemporánea, la tensión entre la libertad de expresión y la religión. ¿Los derechos humanos deben de prevalecer sobre la fe o la religión?

La libertad de expresión y de pensamiento son un principio fundamental en las democracias liberales modernas. Estos derechos, a menudo consagrados en las constituciones de los países, protegen la capacidad de las personas para expresar sus opiniones, creencias y pensamientos sin temor a represalias. La libertad de expresión es considerada un pilar de la democracia, ya que permite un debate abierto y la libre circulación de ideas, lo que a su vez fomenta la innovación, el progreso social y la rendición de cuentas de los gobiernos y demás instituciones.

Por su lado, la religión ha desempeñado un papel determinante en la vida de las personas a lo largo de la historia. Para muchas personas, la religión proporciona orientación moral, sentido de comunidad y propósito en la vida. La libertad religiosa también es un derecho fundamental, que garantiza a las personas la capacidad de seguir sus creencias religiosas y practicar su fe sin interferencias, mientras no dañen a nadie.

En este caso, el problema viene de los fanáticos religiosos, pues en muchos cultos la libertad de pensamiento y de expresión no es bien vista por ellos, pues es contraria a sus dogmas de obediencia y sumisión total.

Cuando uno se plantea si la libertad de expresión y de pensamiento está muy por encima de toda religión o todo “dios”, se genera una tensión entre estos dos derechos fundamentales. La pregunta que surge es si la libertad de expresión debería tener prioridad sobre las creencias religiosas y, en caso afirmativo, en qué circunstancias.

En sociedades pluralistas, existe una amplia diversidad de creencias religiosas y no religiosas. La libertad de expresión permite a las personas expresar opiniones diversas, incluyendo críticas a la religión. Sin embargo, estas críticas pueden “herir los sentimientos” de quienes siguen una fe religiosa en particular. La mayoría de las democracias establecen ciertos límites a la libertad de expresión, como la incitación a la violencia, la promoción de estafas o los discursos de odio. 

Pero seamos realistas, la coexistencia pacífica en una sociedad que se pueda considerar avanzada y diversa se basa en el respeto y la tolerancia mutuos. Si bien la libertad de expresión es fundamental, también es importante fomentar un ambiente en el que las personas puedan expresar sus ideas sin temor a la hostilidad o la discriminación.

La educación integral desempeña un papel muy importante en la promoción del respeto y la comprensión mutuos. Puede ayudar a superar malentendidos y prejuicios formados por la religión y acercarla más a la libertad de expresión.

En una sociedad democrática y pluralista, es esencial encontrar un equilibrio entre la libertad de expresión y el respeto por las creencias religiosas. El diálogo constructivo, la educación integral y la promoción de los valores democráticos pueden ayudar a encontrar un terreno común donde se puedan respetar tanto la libertad de expresión como las creencias religiosas.

08 noviembre 2023

Fanáticos religiosos VS Derechos Humanos


 

No lo podemos negar, muchos fanáticos religiosos están en contra de los derechos humanos. Aunque las opiniones y creencias religiosas varían ampliamente, muchas personas religiosas sí apoyan plenamente los derechos humanos.

 

Los fanáticos religiosos sólo representan una minoría de personas dentro de cualquier tradición religiosa. En algunos casos, los fanáticos religiosos pueden estar en contra de ciertos derechos humanos debido a interpretaciones extremas o fundamentalistas de su fe. Esto puede llevar a conflictos con principios de igualdad, libertad de expresión, diversidad y otros valores que son fundamentales para los derechos humanos.

 

Es importante destacar que las creencias religiosas y los derechos humanos no son necesariamente incompatibles. Muchos grupos religiosos y líderes religiosos han abogado a lo largo de la historia por la justicia social, la igualdad y los derechos humanos. Además, muchas constituciones y declaraciones de derechos en todo el mundo garantizan la libertad de religión y la igualdad de derechos para todos los ciudadanos.

 

Sin embargo, es bastante evidente el odio y el desprecio de muchos fanáticos religiosos en contra de ciertas libertades y derechos humanos. Por ejemplo, es muy evidente el desprecio que tienen contra la comunidad LGBT, el derecho al aborto libre y legal, el matrimonio igualitario, la eutanasia o el derecho de adopción de niños por parejas del mismo sexo. Por si fuese poco, la libertad de expresión y la libertad de pensamiento son “pecado” según algunas creencias religiosas.

 

Pero el progreso de la sociedad y el mundo no se pueden detener por creencias mitológicas que siguen sobreviviendo porque tienen feligreses que todavía las siguen. La religión y su fe la deben de guardar para ellos mismos y para su hogar, no intentar que el mundo se doblegue a sus creencias.

 

La clave de mantener la paz y la armonía en la sociedad está en promover el diálogo y el entendimiento entre las diferentes perspectivas, de manera que se pueda encontrar un equilibrio entre las creencias religiosas y los derechos humanos, respetando la diversidad de opiniones y protegiendo los derechos fundamentales de todas las personas.

 

Hay que entender que ninguna creencia religiosa es una verdad absoluta, eso eran creencias del pasado oscurantista, que nunca deben de volver a nuestro mundo. Las cosas las tenemos que ver bajo la luz del conocimiento actual y moderno, no bajo una perspectiva de creencias de más de un milenio.  

 

Pues por más fe que se tenga en una creencia, nunca pueden estar por encima de las libertades y derechos de las personas, pues las creencias no tienen honor ni dignidad, mucho menos derechos; pero las personas sí tienen honor, dignidad y derechos. Las creencias por sí mismas no son nada, mientras que las personas lo son todo, pues las creencias no pueden vivir sin personas, pero una persona sí puede vivir sin creencias. 

 

Ahí se las dejo de tarea.



30 octubre 2023

La fiesta de Halloween en México



El Halloween, tal como se celebra en la actualidad en México y en muchos otros lugares del mundo, tiene sus raíces en tradiciones cristianas, y en cierta forma también en tradiciones celtas, así como en influencias culturales europeas y estadounidenses.

Sin embargo, es importante destacar que ni el Día de Muertos, ni el Halloween, son festividades surgidas en el continente americano, sino que han sido adoptadas de otras culturas y se ha mezclado con las festividades locales.

Tradicionalmente se relaciona al Halloween con las tradiciones europeas de los celtas, en particular la festividad conocida como Samhain, que marcaba el final de la temporada de cosecha y el comienzo del invierno.

Ellos creían que en la víspera de Samhain, el 31 de octubre, la línea entre el mundo de los vivos y el de los muertos se hacía más tenue, permitiendo que los espíritus de los difuntos regresaran al mundo, y para ahuyentar a los “espíritus malignos”, la gente se disfrazaba y encendía grandes fogatas.

La celebración de Halloween en América del Norte, con sus disfraces, calabazas talladas y dulces, se basa en gran medida en las influencias de los inmigrantes irlandeses y escoceses que llevaron sus tradiciones a Estados Unidos y Canadá a finales  del siglo XIX.

La tradición de tallar calabazas, los disfraces de espantos, la creación de decoraciones de Halloween y dar dulces, se popularizó en toda Norteamérica a principios del siglo XX, incluyendo toda la zona norte de México, especialmente en la ciudad de Monterrey, en donde a mediados del siglo pasado ya hasta en los Jardines de Niños (instituciones pre-escolares o kindergarten) les hacían fiestas a los niños ese día.

Obviamente en México, también existe la festividad tradicional del "Día de los Muertos", que guarda muchas similitudes con el Halloween, que se celebra el día 2 de noviembre. Pero vale la pena conocer sus orígenes reales para no confundirnos.

El Halloween fue inventado en el siglo VII por los mismos cristianos católicos, el nombre del “Halloween” proviene de la festividad cristiana de la "Víspera del día de todos los santos", que en inglés antiguo era “All Hallows Eve”, la cual se realizaba el 31 de octubre, un día antes del "Día de Todos los Santos" que es el 1 de noviembre, que también es muy popular en Irlanda y Escocia.

El Papa Bonifacio IV en el año 609 oficializó la festividad para honrar a la Virgen María y a todos los mártires de la iglesia católica. Pero con el paso del tiempo se extendió a todos los santos, y por eso surgió su nombre actual de “Día de Todos los Santos”. Esta fiesta religiosa se hacía los días 13 de mayo, pero el Papa Gregorio III, en el siglo VIII, la cambió y la pasó al 1 de noviembre.

Tiempo después también se instituyó el día 2 de noviembre como “Día de los Fieles Difuntos”, hoy conocido como el “Día de Muertos” en honor a todos los fieles que, según la creencia, sus almas estaban “en el Purgatorio esperando su entrada al Cielo”.

Hoy en día en México, como descendientes de los aztecas, tlaxcaltecas y mayas, durante el Día de los Muertos, se honra a los seres queridos fallecidos, tradicionalmente creyendo que las almas de los difuntos regresan a visitar a sus familias. Por ello se les construyen altares con ofrendas, que se decoran con comida y con las típicas calaveras de dulce, y en algunas regiones rurales se organizan procesiones para rogar por su descanso eterno, y para pedir y repartir golosinas entre los niños.

En las últimas décadas, gracias a la globalización y a los medios de comunicación, Halloween se ha vuelto mucho más popular en México, especialmente entre los jóvenes de las zonas urbanas. Pero es importante destacar que Halloween no es una que le reste algo a la celebración del Día de los Muertos, todo lo contrario, le aporta de su característico folklor.  

Estas festividades surgieron del característico sincretismo de los romanos que fue heredado por todas las culturas por donde tuvieron su dominio, y transmitido de generación en generación a todos sus descendientes.

No hay nada de maligno en el Halloween, una bella tradición adoptada voluntariamente por el pueblo mexicano, así como la bella tradición del Día de Muertos, que con su espiritualidad nos hace recordar el final del camino que todos tendremos.

Que todos tengan una muy bella y desmitificante noche.

26 octubre 2023

¿Libros oscuros o malos?


 

Mucho se ha hablado sobre algunos “libros malditos” en la historia humana, algunos por los pensamientos reveladores o contrarios a las creencias dominantes de la época, o por ser inspirados en ideas demasiado radicales o incluso ilógicas a la luz del conocimiento contemporáneo.

 

Podríamos hablar de la Torá, la Biblia o el Corán, que como libros religiosos son de los más conocidos, y aunque tengan mensajes de amor y paz, han traído tanto desorden y muerte al mundo gracias a sus malinterpretaciones y manipulaciones, que muchos ya los consideran los libros más malditos de la historia humana.

 

Sin embargo existen otros libros que por su contenido son considerados por algunos como libros oscuros, uno de ellos es la famosa “Biblia Satánica".  

 

La Biblia Satánica es un libro escrito por el estadounidense, de origen ruso, Anton LaVey, fundador de la Iglesia de Satanás, y publicado en 1969. Aunque el término "Satanismo" a menudo se asocia con la adoración del diablo, este libro presenta una filosofía diferente que busca desafiar las normas religiosas y sociales convencionales, pues el texto se basa principalmente en las corrientes filosóficas del materialismo y el individualismo.

 

El Satanismo de LaVey no se centra en la creencia en un ser “sobrenatural” llamado Satanás, sino en la promoción del egoísmo, la individualidad y la autodeterminación. Se podría decir que era un “ateo anarquista”, pues estaba en contra de los dogmas conservadores que reinaban en su época, aunque también era creyente del “ocultismo espiritual” tan de moda a finales del siglo XIX.

 

LaVey argumentaba que su “Satanismo” es una filosofía que celebra la indulgencia personal y la búsqueda del placer individual. Rechaza la idea de la sumisión y la autonegación, promoviendo en su lugar la autorrealización y el empoderamiento personal. En pocas palabras, no hay nada netamente maligno en ella. Era un movimiento hippie ocultista como tantos otros que surgieron en esa época.

 

Pero hablamos de libros realmente malignos, en el primer lugar tendríamos que poner a “Mi Lucha” de Adolf Hittler, el cual es un libro propagandístico lleno de ideología nacionalista, antisemita y expansionista, que sentó las bases para la ideología nazi y los crímenes atroces perpetrados por el régimen de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial.

 

Es un libro que muestra lo peor de la ideología política de ultraderecha, pues no era “socialista” como algunos desinformados creen a pesar del nombre de su partido político, pues sus ideas son anti-comunistas, racistas y netamente fascistas. Un libro inspirado en el odio, resentimiento y desprecio de un individuo que envidiaba el éxito de una comunidad que prosperó mucho en Alemania, y a los que denominó enemigos.  

De ess libros “malditos” que valdría la pena leer esta el "De Admirandis Naturae Reginae Deaeque Mortalium Arcanis", (Sobre los Maravillosos Secretos de la Naturaleza Reina y Diosa de los Mortales), del gran Giulio Cesare Vanini, quien fue quemado en la hoguera por los inquisidores oscurantistas.

 

Seamos realistas y honestos, no es malo leer estos libros, lo malo es querer imponérselos a los demás a la fuerza, eso sí es totalmente maligno.