22 mayo 2017

Ufólatras: Veneradores de mentiras


La comunidad ufológica mundial ya no es lo mismo hoy en día que hace un par de décadas, mucho menos como era en el siglo pasado. En el pasado la ufología estaba plagada de fraudes y charlatanería, fotógrafos expertos en efectos visuales se dedicaban a engañar a los aficionados al mito de los extraterrestres. Lamentablemente así se dio el origen de un grupo de fanáticos denominado los ufólatras, los que veneran e idolatran al mito de los ovnis y los alienígenas.

Hoy en día hemos visto como se ha logrado resolver y desmitificar cientos de casos de presuntos de ovnis o avistamientos de extraterrestres, que resultaron ser simples fraudes o fenómenos naturales; de hecho se sabe que prácticamente el 99% de las imágenes de presuntos ovnis tienen una explicación netamente lógica y racional, y de ese 1% que falta no da ninguna señal de ser de origen extraterrestre. Pero para los fanáticos la realidad no importa.

A pesare de esto, hay personas que están totalmente en contra de la investigación seria y objetiva del fenómeno ovni, o de que se estudie de forma científica este fenómeno para darle solución a su misterio. Los ufólatras son fanáticos por el tema ovni y quieren ver alienígenas en todo lo relacionado al fenómeno ovni. Aceptan y defienden a capa y espada toda parafernalia relacionada con el fenómeno ovni que de la idea de la existencia o presencia de seres extraterrestres. En varios casos, los ufólatras se hacen pasar por “estudiosos” o “investigadores” del fenómeno ovni o “fenómeno extraterrestre” como varios le dicen.

Los ufólatras tienden a ser más necios en su forma de actuar, y sobre todo al “debatir”, ya que intentarán censurar por todos los medios posibles a quien cuestione y ponga en duda sus creencias, las cuales intentarán imponerlas sobre los señalamientos de los demás, aunque en la mayoría de los casos, ellos ya saben que lo que defienden es solo falsedades. Será común que “juzguen” de ignorantes o “mentes cerradas” a quienes les solicite justificar sus ideas, siempre buscaran evadir responder los cuestionamientos ajenos.

Es muy común que los mismos ufólatras inventen casos falsos de avistamientos o “contactos” para dar mayor “veracidad” a sus creencias, que por si fuese poco, en muchos casos, les dejan considerables ganancias económicas, pues otros ufólatras seguirán alimentando el falso mito que satisfaga sus abismos existenciales. Estas actitudes en lugar de reforzar lo que dicen, termina denigrando al mismo tema, pues siempre son descubiertos esos engaños. Los ufólatras aprovechan el poder del internet y las redes sociales para promover sus creencias, como si se tratara de un nuevo culto o religión. La ufolatría forma parte del neo-oscurantismo, pues promueve la mistificación y la desinformación con tal de mantener a las personas bajo falsas creencias.

Afortunadamente también existen proyectos de investigación seria y formal de este fenómeno, alejado de la ficción de los extraterrestres, en donde se analiza objetivamente los distintos ángulos de este fenómeno, sin aferrarse al mito de los extraterrestres, con tal de resolver los casos y desmitificarlos. Cada vez hay más grupos de personas e investigadores que miran al fenómeno ovni con mayor seriedad de como se hacía algunas décadas atrás, y aplican el método científico en todos sus análisis, como debe de ser.

Los fanáticos que quieren seguir con el cuento de que los extraterrestres visitaron la Tierra en el pasado y que ya se encuentran entre nosotros, en lugar de ayudar a la ufología, son un gran estorbo que ha impedido el avance en este tema, pues prefieren defender sus falsos mitos de seres venidos de otros mundos que vienen a salvarlos de la soledad cósmica que sufren. Hay que apoyar la investigación, no aferrarnos a ideas del pasado que son solo ficción, pues esas creencias han nublado la mente de muchos. El misterio del fenómeno ovni existe para ser desmitificado, como lo haría cualquier mente libre y abierta, no para ser adorado como lo hacen las mentes encadenadas por ideas supersticiosas. Esos que tanto desean tener contacto con seres extraterrestres muy posiblemente nunca lo lograrán, más que en sus solitarios sueños.  

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15 mayo 2017

El nuevo hijo del neo-oscurantismo: La posverdad


Es muy lamentable que en algunos medios de comunicación y varios pseudo-comunicadores, o pseudo-periodistas, hagan más caso a lo que parece verdad, o a verdades preestablecidas, que a la realidad papable y tangible sobre distintos temas que atañen a la sociedad misma. Esa línea de trabajo en donde “la verdad es la que dicte el dueño del medio” es lamentablemente patética.

La verdad es tajante, pero la realidad es mucho más tajante. Puede haber varias “verdades” sobre un tema determinado, pero la realidad solo es una, y es netamente corroborable y constatable, ahí radica su diferencia. Ya depende de cada uno si se quiere quedar con su verdad a medias o reconocer la cruda realidad tal cual es. La posverdad y sus bulos son un peligro para la sociedad misma.

Es más sencillo aceptar lo que sea favorable y conveniente a las creencias, ideologías o intereses de unos, aunque esto, a la larga, pueda ser dañino y muy perjudicial para todos. La posverdad alimenta fanatismos irracionales y creencias ilógicas de toda índole, que puede ir de lo político, lo religioso, lo pseudocientífico y hasta lo deportivo puede ser envuelto en esta maraña de patrañas postuladas como auténticas verdades por sus promotores.

En la política ya tiene muchos años esta estrategia mediática en donde se ponen verdades a medias como si fueran absolutas verdades, en donde líderes corruptos y usureros, se promueven en los medios como los salvadores del pueblo de “los demás partidos políticos corruptos”, pero no acepta todos los antecedentes y pruebas de su propia corrupción.

Dentro del campo religioso lo vimos cuando los grupos de fanáticos “a favor de la familia” lanzaron duros y crueles ataques en contra de la legalización de las familias compuestas por homosexuales, pues todos sus argumentos se basaron en falacias y sofismas, utilizando sus influencias en algunos medios de comunicación, e incluso varios de esas agrupaciones quedaron expuestas como grupos de odio.    

En el campo de lo pseudo-científico hay mucho de donde cortar en este lamentable tema de la posverdad, pues los fanáticos y charlatanes siguen calificando de extraterrestre, paranormal o sobrenatural cosas que no tienen nada que ver con ello, y que de hecho, muchos de esos casos ya están plenamente explicados y resueltos por investigadores de verdad, no por los veneradores de fraudes. Pero mientras siga existiendo personas con abismos existenciales y con soledad cósmica, habrá timadores que les quiera vender la panacea de lo preternatural, aunque todo se trate de una vil mentira. En este mismo campo entran los que promueven las falsedades de la “Tierra plana”, la “Tierra hueca”, los extraterrestres del pasado, las oleadas ovnis y demás parafernalia relacionada con los temas de misterio que solo los denigra en lugar de generar un contenido de valor.

Eso me recuerda a algunos que producen lo que es denominado “telebasura”, aunque también ya hay “radiobasura” y “webbasura”, que su argumento siempre es el de “se quejan de lo que le dicen basura, pero es lo que más rating tiene”; pero no por ello deja de ser basura y de ser perjudicial para la sociedad misma. La basura atrae a muchas moscas y cucarachas, pero sigue siendo basura.

Entrando al campo de los deportes, el futbol soccer, el “emperador de los deportes” esta plagado de este lamentable problema, en donde los comunicadores prefieren irse por lo que les dicen que digan las cadenas comerciales que patrocinan a los equipos, que por lo auténticamente valioso del mismo deporte, dejando al deporte mismo, no en un segundo, sino en un tercer plano, dando predilección al fanatismo desenfrenado y el desprecio al rival.

Las noticias falsas o bulos son un problema que debe de ser combatido con la correcta y certera critica que desmitifique y refute las patrañas que algunos publican. Algunos han de recordar titulares de “noticias” anunciando la “tercera guerra mundial” o el “fin del mundo”, cosa que nunca ocurrió, y que sigue sin ocurrir.

Recordemos que no hay nada más peligroso en el mundo que un imbécil con iniciativa. Si a los incultos e ignorantes les das un altavoz, ellos solo se dedicarán a desperdigar barrabasadas y gracejadas por doquier, pero los problemas y daños que sus publicaciones las podría padecer la sociedad por décadas.  

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08 mayo 2017

Los cuentos del Necronomicón y Cthulhu


Para los amantes de las novelas de terror gótico hay un autor que no se puede escapar a sus ojos, es el gran Howard Phillips Lovecraft, quien creo todo un universo aterrador de ficción y fantasías oscuras que ha sido la satisfacción de millones de lectores desde el siglo pasado. Narraciones como “Las montañas de la locura”, “La llamada de Cthulhu” y “Dagón” son considerados por muchos como las obras maestras de su oscura y genial imaginación.

Sin embargo hay una de sus obras que ha causado más conmoción y confusión entre los que se dicen sus seguidores, ese libro es el llamado “Necronomicón”, al cual lo rodea un aura de misterios y leyendas, muchas de ellas inventadas por sus mismos seguidores, algunos fanáticos de leyendas y cuentos de terror.

El Necronomicón (Libro de los nombres muertos) es el libro ficticio más famoso de la mitología de H. P. Lovecraft. Es mencionado como si fuera un libro de “saberes arcanos y de magia ritual que conduce a la locura con sólo leerlo”. Este libro es nombrado en gran parte de sus relatos, en donde siempre lo mencionan como un libro lleno de oscuros misterios y secretos que más valdría mantenerlos así, en secreto. El principal personaje de su universo es el mismo Cthulhu, un ser antiguo ser extraterrestre con un cuerpo gigante, con cabeza de pulpo y cuerpo similar al de un dragón con alas, es inmortal y es un ser primigenio que “existe antes del tiempo”.

Ahora recapitulemos un poco la aparente historia del libro. Se cuenta que el libro fue escrito alrededor del año 730 d. C. por el árabe Abdul Alhazred, quien supuestamente era un poeta de Sanaá, Yemen, siendo su título original “Al Azif”. Se dice que Alhazred murió en las garras de una bestia invisible en plena luz del día, en frente de varios testigos. Se cuenta que en el año 950 fue traducido al griego y comienza a tener una rápida difusión entre los filósofos y hombres de ciencia de la época, por lo que, supuestamente, lo lleva a ser condenado por la Iglesia católica en el año 1050. Pero es en el año 1228 cuando un hombre de nombre Olaus Wormius traduce el libro al latín, quedando su título como la traducción Necronomicón.

Este libro tiene la fama de dar pie a las más grandes confusiones y atroces pesadillas, pero en realidad el libro es totalmente ficticio, ya que el mismo Lovecraft, en repetidas ocasiones, así lo manifiesta en la correspondencia que sostuvo con sus colegas; incluso algunas de las entidades monstruosas que se mencionan en los relatos fueron inventadas por sus amigos. De hecho, el famoso árabe loco Abdul Alhazred no es más que un apodo que él mismo se puso en su infancia, inspirado en la lectura de “Las mil y una noches”.

Según la cronología del Necronomicón en el año 1232 la edición latina y griega fueron prohibidas por el Papa Gregorio IX, pero esto no está documentado ni comprobado por ningún medio, por el simple hecho de que este libro fue inventado por el mismo Lovecraft apenas en el siglo XX. De existir dicha censura papal, estaría más que documentado dicho reporte, ni existe ningún registro de su existencia en el pasado.

En la actualidad éste libro se puede encontrar en la mayoría de las librerías en la sección de “esoterismo”, aunque debería de estar en la sección ficción y fantasía. Fue escrito por Lovecraft para dar mayor misterio a sus obras, y también para crear un universo base a todos sus relatos, así como los autores del juego de rol “Vampire: La Mascarada” inventaron el “Libro de Nod” o Biblia de los vampiros, o como J.R.R. Tolkien creo El Silmarilion para sustentar lo relatado en el universo de El Señor de los Anillos.

Todo es ficción en dicho libro, pero la cuestión es que sus obras están tan bien escritas que su fantasía envuelve a los lectores en su universo de terror cósmico, inconmensurable e indescriptible, en donde lo más abrumador que se nos pueda ocurrir, sería lo más ínfimo en ese universo de caos barbotante. Pero sí, solo son cuentos, muy bien hechos por cierto, al grado que ha inspirado a muchos otros escritores que siguen la línea que él creo y que ha dejado una huella en la literatura.

Por el momento me despido no sin antes recordarles que “En el lugar donde no te llegue ninguna luz, ahí la oscuridad te rodeará y te cubrirá”.

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