En el pasado los egipcios fueron grandes constructores, pero en el siglo XX los constructores eslovacos se volaron la barda, construyendo una pirámide invertida.
En medio del paisaje de la hermosa Bratislava, entre iglesias góticas, edificios barrocos, bosques urbanos, modernos rascacielos y vestigios de arquitectura brutalista soviética, se alza un edificio que parece desafiar tanto a la gravedad como a las normas de la arquitectura tradicional.
Conocido oficialmente como el Slovenský Rozhlas, o Edificio de la Radio Eslovaca, este gigante de concreto y acero es famoso en todo el mundo por su inusual estructura, una gigantesca pirámide invertida. Para muchos es una obra maestra de la ingeniería estructural, un icono de la arquitectura que no deja a nadie indiferente.
Todo inició cuando las autoridades de la antigua Checoslovaquia quisieron construir una nueva sede central para la radio pública en Bratislava. En 1967, los arquitectos Štefan Svetko, Anton Štvrtecký y Barnabáš Kissling ganaron el concurso de diseño con una propuesta totalmente audaz. En una época en la que la arquitectura tendía hacia bloques grises y monumentales, llamados por algunos “panales” construidos con paneles de concreto. Pero el equipo de Svetko propuso algo radical, construir una pirámide de cabeza de unos 80 metros de altura.
La construcción comenzó en 1975, pero debido a la complejidad técnica del proyecto y a la burocracia estatal, los trabajos se prolongaron durante más de una década. No fue hasta 1983 cuando el edificio comenzó sus primeras emisiones.
Su truco reside en su ingenioso núcleo central de hormigón armado. La estructura funciona casi como un árbol, un tronco rígido en el centro alberga los elevadores y las canalizaciones principales, mientras que una compleja red de vigas y tirantes de acero exterior sostiene los pisos superiores en voladizo.
El diseño en pirámide invertida no fue un mero capricho estético, la radio requiere un aislamiento acústico excepcional para evitar que el ruido del tráfico urbano interfiera en los estudios. Para solucionarlo los arquitectos diseñaron la estructura concéntrica, los estudios de grabación están dentro del núcleo central, perfectamente aislados del exterior por las oficinas, y en su base se encuentra una gran sala de conciertos.
Durante años, algunos medios la incluyeron, erróneamente, en listas de los edificios “más feos del mundo”. Sin embargo, el tiempo ha revalorizado su audacia arquitectónica. Los historiadores de la arquitectura destacan que el edificio no sigue el dogmatismo soviético, sino que representa una corriente vanguardista de resistencia creativa dentro del bloque oriental.
En 2017 el gobierno eslovaco declaró oficialmente al Edificio de la Radio Eslovaca como Monumento Cultural Nacional, reconociendo su valor histórico, técnico y artístico. La pirámide invertida sigue albergando los estudios de la radio pública y continúa siendo un punto de peregrinación imprescindible para todos los interesados en la arquitectura y para los viajeros de todo el mundo.
Las pirámides de Egipto se sostienen por pura física básica, la pirámide invertida de Eslovaquia sigue en pie, mejor que otros edificios más nuevos, por auténtica ingeniería estructural.
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