12 septiembre 2026

Refutando la Teoría Cuántica del Alma


Hay muchos que intentan dar explicaciones a lo que no comprenden, pero a veces, al querer hacerlo lo hacen de forma errónea. El artículo titulado Quantum Theory of Soul (Teoría Cuántica del Alma), escrito por Zhigang Sha y Rulin Xiu y publicado como un preprint en la plataforma Qeios, es un ejemplo de esto. 

Para empezar, no es un paper científico, ni siquiera llega a ser una teoría científica real. El texto incluso puede ser clasificado como simple pseudociencia, pues aunque utiliza terminología formal tomada de la física cuántica, como "función de onda", "colapso", "campo vibracional" o "entropía de Shannon", no tiene ninguna base en el método científico, ni en la física real, y además lo mezcla con el vocabulario del falso misticismo cuántico.

El texto toma conceptos de la mecánica cuántica y los redefine arbitrariamente fuera de su marco científico. Define el alma como "el contenido de información dentro de un campo vibracional cuántico". Pero en física, la información cuántica describe estados cuánticos microscópicos, como el espín de un electrón, no entidades conceptuales, mucho menos espirituales.

Afirma que conceptos místicos y esotéricos como los "Registros Akáshicos", la telepatía, la clarividencia y la psicocinesis derivan de la física cuántica, sin demostrar ningún mecanismo observable, ni verificable, mucho menos científico, que pueda sustentar dicha afirmación.

Para que una hipótesis sea considerada científica, según el principio de falsabilidad de Karl Popper, debe proponer predicciones concretas que puedan ser puestas a prueba, verificadas y refutadas mediante experimentos controlados.

La ciencia no busca acumular pruebas para confirmar que una teoría es 100% verdadera. Su objetivo es someter las ideas a pruebas duras para ver si fallan. Las pseudociencias, como la astrología, las constelaciones familiares o el tarot, se adaptan a cualquier resultado para no parecer nunca equivocadas.

El texto sostiene que el alma puede continuar tras la muerte biológica o conectarse de forma remota con otras almas, pero no ofrece ninguna prueba experimental rigurosa, ni repetible, ni auditable de ese supuesto fenómeno. Afirma algo sin ninguna base real.

No especifica a qué partículas o campos del modelo estándar de la física pertenecerían esas partículas o fuerzas que componen "el alma". Como ha argumentado el físico teórico Sean Carroll, si existiera un campo físico que llevara el "alma" e interactuara con los átomos del cerebro humano, y de hecho, este ya habría sido detectado por los colisionadores de partículas modernos debido a las intensidades de interacción que requeriría.

El servidor de preprints Qeios no funciona como una revista científica tradicional con revisión por pares (peer review) previa a la publicación formal. Funciona como un simple repositorio abierto donde cualquier autor publica borradores de textos. Que esté alojado en dicha plataforma no valida científicamente su contenido; y para colmo el propio artículo tiene muy malas calificaciones por parte de otros autores.

El artículo utiliza una estrategia habitual en la literatura New Age, al utilizar la complejidad de la física cuántica para “respaldar” creencias espirituales y parapsicológicas, y deja en claro que sólo se trata de pseudociencia.

Si bien querer integrar la conciencia y la física es un tema de debate filosófico respetable, calificar hipótesis espirituales no verificadas como "física cuántica probada" entra totalmente de lleno en la definición de pseudociencia.

Desde la Teoría Cuántica de Campos (QFT), el marco teórico más preciso y comprobado que tiene la física moderna, la idea de que exista un "alma" o "campo mental" incorpóreo que interactúe con los átomos de nuestro cerebro choca con principios físicos fundamentales.

El argumento central, expuesto por el físico teórico Sean Carroll, señala que para que el “alma” o la mente modifique la materia (por ejemplo, para hacer que una neurona emita un impulso eléctrico impulsado por un pensamiento o la intención del alma), tendría que ejercer una fuerza o transferir energía a los átomos del cerebro.

Si un campo externo (“el alma") interactúa con la materia física como electrones y fotones de las neuronas, esa interacción debe obedecer la ley de conservación de la energía. Si la energía del sistema físico cambia sin una fuente de materia/energía física rastreable, violaría las leyes conocidas de la termodinámica y la mecánica cuántica. Pero eso no sucede.

A las energías y escalas bioquímicas en las que opera el cerebro humano, la física describe la materia mediante unas pocas partículas y fuerzas fundamentales. La QFT establece que toda entidad en el universo es un campo. Los electrones son excitaciones del campo electrónico, la luz son excitaciones del campo electromagnético, y así sucesivamente.

Cualquier fuerza o campo “no descubierto” que pudiera interactuar con la materia de nuestro cerebro debería estar presente en una ecuación efectiva, llamada “Lagrangiano Efectivo”, que es la que nos ayuda a describir y señalar sus efectos.

Para que el alma interactúe con el cuerpo físico, la física estándar tendría que estar completamente equivocada, y no en áreas especulativas como los agujeros negros o singularidades cósmicas, sino en la física cotidiana de baja energía que hace funcionar la química, la biología y la electrónica común y corriente.

Desde la perspectiva de la física de partículas, no hay ningún "espacio libre" en las ecuaciones de la materia cotidiana donde un campo espiritual o incorpóreo pueda influir en los átomos sin ser detectado inmediatamente por la instrumentación científica. Por lo que “el alma” que describen los “místicos espirituales” y similares, en realidad no existe. 

Recordemos que creer en algo no lo hace real, y que tener mucha fe en algo tampoco lo hace real. Caso cerrado.

Que tengan una desmitificante noche.

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*Bibliografía que refuta la supuesta teoría:

Carroll, S. M. (2021). "The Physics of Life and Death". Scientific American.

McKemmish, L. K., et al. (2009). "Too Hot, Wet, and Noisy: Re-evaluating the Quantum Computations in Brain Microtubules". Physical Review E, 80(2), 021912.

Koch, C., & Hepp, K. (2006). "Quantum mechanics in the brain?". Nature, 440(7084), 611-612.

Paniagua, J., et al. (2025/2026). "Quantum theories of consciousness: a critical review of feasibility, philosophical sufficiency, and empirical testability". Frontiers in Psychology / PMC.

Tegmark, M. (2000). "Importance of quantum decoherence in brain processes". Physical Review E, 61(4), 4194.

 

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