Dentro de la mitología ufológica norteña destaca un caso muy particular por todo lo que estuvo implicado en él, toda una conspiración se desató tras éste evento, nos referimos al caso del presunto ovni que se estrelló en General Terán, Nuevo León.
El suceso
ocurrió el 7 febrero de 1967 en el ejido Las Anacuitas. Los habitantes del
ejido reportaron haber visto una luz muy fuerte y brillante en el cielo,
similar a una "bola de fuego", acompañada de un fuerte estruendo que
hizo vibrar la tierra tras el impacto del objeto. Tras ser localizado en una
huerta, se dice que el objeto fue trasladado a la alcandía de General Terán. Ahí
estuvo expuesto durante varios días en la y luego resguardado en la comandancia
de policía.
Alrededor del caso crecieron muchos mitos populares, entre ellos el supuesto origen extraterrestre del objeto que ahí se estrelló. Investigamos un poco, y preguntamos a un experto en la materia, José Jaime Herrera, Presidente de la Sociedad Astronómica de Quintana Roo, quien compartió con nosotros documentos y datos realmente insólitos.
Según la
información proporcionada por el experto, el objeto recuperado pesaba unos 34
kg y tenía 63.5 cm de diámetro. Un equipo de búsqueda de Monterrey trajo el
objeto el 20 de febrero. Se describió como una esfera de aluminio con dos
orificios, cada uno de 1.9 cm de profundidad y roscado.
El
reporte del objeto señalaba que “Una costura soldada recorre toda la superficie”.
Hay registro fotográfico de que el Secretario del Ayuntamiento de General
Terán, Rubén Garza Rodríguez, tuvo en su poder el objeto encontrado en el
ejido. Posteriormente el propio fiscal del estado de Nuevo León, Jesús Espinoza,
se hizo cargo del aseguramiento y resguardo del objeto.
Herrera
nos compartió que la descripción que figura en los reportes del objeto
recuperado era claramente una esfera de titanio de presurización, todo
indicaría que se trató de un tanque de hidracina, un combustible muy utilizado
en naves espaciales de esa época. No es la primera vez que han caído estas
esferas, hay bastante documentación de que han caído en varios lugares del mundo,
donde han sido recuperadas.
A juzgar
por su tamaño y masa, parecía pertenecer a la segunda etapa de un cohete Delta.
El USSTRATCOM informó de que dicha etapa (1966-096B / 2515) reentró en la
atmósfera el 9 de febrero de 1967 UTC. Eso fue dos días después del
avistamiento de la reentrada, pero el análisis revela que es más probable que
se desintegrara el 7 de febrero a la hora UTC, y que, si cayó cerca de la hora
de los avistamientos desde General Terán, NL (16:30 UTC).
Finalmente,
los restos fueron entregados a agentes del gobierno estadounidense,
supuestamente de la NASA aunque posiblemente se trató de personal de la CIA o
la milicia estadounidense, quienes se hicieron cargo del objeto recuperado y lo
trasladaron a su territorio.
Nos comentó
José Jaime Herrera, que como en esos tiempos se vivía la época de la “Guerra
Fría”, los informes oficiales estadounidenses, no eran del todo confiables en
cuanto a fechas, lugares, y otros datos, por lo que en caso de estos incidentes
críticos, ellos nunca reconocerían abiertamente sus fallas.
Para
colmo, la chatarra espacial ha sido un problema más grande de lo que las
propias agencias espaciales han querido reconocer del todo, al grado que muchos
de los escombros y basura espacial que sigue flotando allá en el espacio o que
ha caído a tierra, prefieren seguir manejándolo como “objetos desconocidos”
antes que reconocer que es basura que a ellos mismos han generado con sus
proyectos.
Al año se
precipitan a tierra varias toneladas de basura espacial, afortunadamente, la
gran mayoría de los casos sin causar daños a las personas, pero esta
estadística podría romperse si no se llega a tener un auténtico control de todo
lo que flota perdido en el espacio.
Caso
resuelto. Ahí se las dejamos de tarea.
https://www.facebook.com/BelduqueOriginal/



No hay comentarios.:
Publicar un comentario