23 agosto 2025

El lado oscuro del chocolate: Metales pesados en el cacao


El chocolate, esa delicia universal de origen mexicano que endulza nuestras vidas, ha estado bajo la lupa de especialistas en los últimos años por una razón preocupante, la presencia de metales pesados en algunos de sus productos.

Recientemente, (septiembre del 2024) estuvimos con el Dr. Alexander Lux, del Departamento de Fisiología Vegetal de la Comenius University Bratislava, en Eslovaquia, quien nos habló ampliamente sobre este problema que ha pasado casi inadvertido para muchos, pero que es muy importante tomarlo en cuenta.

Buscamos, y encontramos que estos contaminantes, potencialmente dañinos para la salud, no se distribuyen de manera uniforme en todos los chocolates. Su concentración parece estar íntimamente ligada a un factor clave: el lugar donde se cosecha el cacao. 

Diversas investigaciones han confirmado que los niveles de metales pesados en el chocolate varían significativamente según la procedencia del cacao. Un estudio multianual realizado por la George Washington University, analizó 72 productos de cacao comercializados en Estados Unidos entre 2014 y 2022. Los resultados fueron alarmantes. El 43% de estos productos excedía los niveles máximos permitidos de plomo y el 35% los de cadmio, según los estándares de California, Estados Unidos (Hands et al. 2024). 

Otro estudio, llevado a cabo por la Tulane University, profundizó en el impacto geográfico al evaluar chocolates elaborados con cacao de distintas regiones del mundo. Los hallazgos revelaron patrones claros. Los chocolates oscuros hechos con cacao de Centro y Sudamérica presentaban los niveles más altos de cadmio, mientras que aquellos provenientes de África Occidental y Asia mostraban concentraciones notablemente menores. 

En cuanto al plomo, Sudamérica volvió a destacar, con algunos productos superando los límites establecidos. Estas diferencias no son casuales; según el estudio están relacionadas con las condiciones del suelo, los métodos de cultivo y las prácticas de procesamiento que varían de una región a otra (Temesgen et al. 2024).

La revista Consumer Reports, de la Consumers Union de EUA, una fuente muy reconocida en temas de seguridad alimentaria, también ha abordado este problema. En sus análisis, identificaron que la contaminación por metales pesados puede originarse durante el cultivo del cacao, cuando las plantas absorben estos elementos del suelo, o tras la cosecha, por la exposición a polvo y equipos contaminados (Tunde E. 2022). 

Otro trabajo del mismo año, aparecido en la revista Toxics, evaluó el riesgo dietético por exposición al cadmio en 143 alimentos, incluyendo varios tipos de chocolate mexicano. Aquí, el polvo de cacao presentó 0.289 mg/kg, seguido por el polvo de chocolate con 0.117 mg/kg, barras regulares con 0.060 mg/kg y barras amargas con 0.029 mg/kg. Todos estos valores cumplen con los estándares de la FAO/OMS (0.8-0.9 mg/kg para chocolates con alto contenido de cacao). No obstante, el estudio alerta que, combinado con otros alimentos, el consumo podría superar la ingesta tolerable semanal de cadmio (2.5 μg/kg de peso corporal), un riesgo mayor para los más pequeños (Cantoral et al 2024).

Una perspectiva más amplia proviene de un artículo de 2020 en el Journal of Agricultural and Food Chemistry, que explora los orígenes de estos metales en el cacao latinoamericano, incluyendo México. Aunque no ofrece datos específicos del país, señala que factores como suelos volcánicos elevan naturalmente los niveles de cadmio, y aboga por medidas de mitigación en toda la cadena de suministro para reducir variaciones regionales.

En conjunto, estos hallazgos sugieren que los chocolates mexicanos son seguros en términos generales, pero recomiendan moderar su consumo, particularmente de variedades amargas con mayor concentración de cacao. La procedencia del cacao no es solo una cuestión de sabor o calidad, sino también de seguridad. La presencia de metales pesados en el chocolate no es un tema menor, especialmente cuando se trata de plomo y cadmio (Meert et al 2020). 

El plomo es un neurotóxico bien documentado que puede afectar el desarrollo cognitivo en niños y causar problemas de salud a largo plazo en adultos. El cadmio, por su parte, se acumula en los riñones, pudiendo provocar daño renal y aumentando el riesgo de cáncer con exposiciones prolongadas. 

Aunque el consumo moderado de chocolate no suele representar un peligro inmediato, la exposición acumulativa podría superar los límites seguros, especialmente para grupos vulnerables como niños pequeños y mujeres embarazadas.

Un consumidor promedio no tiene forma de saber si el cacao de su chocolate favorito proviene de una zona de alto riesgo como Sudamérica o de una región con niveles más bajos como África Occidental. Esta falta de transparencia convierte el acto de comprar chocolate en una lotería de salud que pocos están preparados para jugar.

Ante esta realidad, tanto los consumidores como la industria del chocolate tienen un papel que desempeñar. Para quienes disfrutamos de este manjar, la clave está en informarse y elegir con criterio. Optar por marcas que realicen pruebas rigurosas de metales pesados y sean transparentes sobre el origen de su cacao es un buen comienzo. Reducir considerablemente el consumo de chocolate oscuro, como sugieren algunos expertos, puede minimizar la exposición a estos contaminantes.

Sin embargo, la responsabilidad no recae solo en los consumidores. La industria debe dar un paso al frente adoptando prácticas que minimicen la contaminación desde la raíz. Esto incluye seleccionar suelos menos contaminados, mejorar los procesos de preparación para evitar la absorción de metales post-cosecha, y emplear tecnologías de limpieza más avanzadas. Algunas pocas empresas certificadas ya están explorando estas soluciones, pero el esfuerzo debe ser generalizado.

A nivel gubernamental, urge establecer regulaciones más estrictas y uniformes. Los estándares actuales varían entre países, lo que genera lagunas que la industria puede aprovechar. Una normativa global clara obligaría a los productores a priorizar la seguridad sin comprometer la calidad del chocolate que llega a nuestras manos.

El chocolate no debería ser una fuente de preocupación para nadie, sino de alegría. Sin embargo, los datos son claros. Dependiendo de dónde se coseche el cacao, el chocolate que consumimos podría estar contaminado con metales pesados. Con una combinación de conciencia ciudadana, innovación industrial y políticas efectivas, podemos garantizar que este placer milenario siga siendo seguro para todos. 

La próxima vez que abras una barra de chocolate, recuerda que su historia, y su seguridad, comienza mucho antes, en los campos donde creció el cacao.

Ahí se las dejo de tarea. 

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Fuentes: 

1. Jacob M. Hands et al., "A Multi-Year Heavy Metal Analysis of 72 Dark Chocolate and Cocoa Products in the USA," Frontiers in Nutrition 11 (2024): 1366231, https://doi.org/10.3389/fnut.2024.1366231.

2. Temesgen R. Godebo et al., "Occurrence of heavy metals coupled with elevated levels of essential elements in chocolates: Health risk assessment," Food Research International 187 (2024): 114360, https://doi.org/10.1016/j.foodres.2024.114360.

3. Tunde E. Akinleye and Kevin Loria, "Lead and Cadmium in Dark Chocolate: What You Need to Know," Consumer Reports, December 15, 2022, https://www.consumerreports.org/health/food-safety/lead-and-cadmium-in-dark-chocolate-a8480295550/.

4. Alejandra Cantoral et al., "Lead Levels in the Most Consumed Mexican Foods: First Monitoring Effort," Toxics 12, no. 5 (2024): 318, https://doi.org/10.3390/toxics12050318.

5. Michael J. A. Meert et al., "Perspective on Cadmium and Lead in Cocoa and Chocolate," Food Science and Nutrition 8, no. 11 (2020): 5885-5896, https://doi.org/10.1002/fsn3.1895.


21 agosto 2025

Un llamado a la tolerancia en el siglo de la libertad



En un mundo marcado por el fundamentalismo y los conflictos, la imposición de una fe sobre otras es una de las principales amenazas a la paz. Tanto el cristianismo como el islam, las dos religiones más grandes del mundo, han sido utilizados históricamente como bandera para justificar guerras, persecuciones y la negación de derechos básicos.

Sin embargo, en el siglo XXI, es imperativo que los creyentes dejen de lado el proselitismo agresivo y abracen la libertad de expresión y de culto como valores inherentes a la dignidad humana.

Las motivaciones para la imposición religiosa a menudo no son puramente teológicas. A lo largo de la historia, la fe ha sido el pretexto perfecto para obtener poder político y control territorial. Las Cruzadas, por ejemplo, si bien se libraron en nombre de dios, también buscaban asegurar rutas comerciales y expandir el poder de los imperios europeos.

Del mismo modo, la Inquisición persiguió a judíos, musulmanes y demás “herejes” no solo por motivos de "pureza de fe", sino para consolidar la monarquía y el control social.

En la actualidad, movimientos como el Estado Islámico o los talibanes en Afganistán, imponen una versión muy estricta (ilógica e irracional) de la Sharia para subyugar a la población y a las minorías religiosas, negándoles sus derechos más básicos, demostrando que la fe radical, sin el contrapeso de la razón, puede convertirse en una herramienta de tiranía.

En otros lados, grupos de traficantes de odio como Núcleo Nacional o Noviembre Nacional, en España, quieren imponer a la fuerza su ideología conservadora oscurantista por encima de los derechos y libertades de los demás.

La libertad de conciencia y de culto no es una concesión, sino un derecho humano inalienable garantizado por la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Este principio de laicismo y separación entre Estado y religión es la base para una sociedad pluralista y democrática. Cuando grupos religiosos buscan influir en la legislación, su ideología choca con los derechos de los ciudadanos.

Hoy en día, vemos esto en los debates sobre los derechos reproductivos y los derechos de la comunidad LGBTQI, donde dogmas religiosos intentan dictar las leyes civiles de países enteros, negando la autonomía y la libertad de sus ciudadanos. En el cristianismo, por ejemplo, la influencia de la Iglesia en las leyes sobre el aborto ha mantenido una prohibición casi total en muchos países de América Latina, incluso cuando la mayoría de la población esta a favor de ésta libertad. Del mismo modo, en muchos países de mayoría musulmana, las interpretaciones más estrictas de la fe han llevado a la criminalización de la homosexualidad, una clara violación de los derechos humanos.

Afortunadamente, no todas las corrientes religiosas defienden la imposición. Dentro del islam, pensadores como Said Nursi y Fethullah Gülen abogaron por un islam tolerante que promueve el diálogo interreligioso y la educación como medios para combatir el radicalismo.

En el cristianismo, la Teología de la Liberación, con figuras como Gustavo Gutiérrez y Leonardo Boff, ha reorientado el mensaje cristiano hacia la justicia social y el respeto a la diversidad, reconociendo que la verdadera fe se manifiesta en la ayuda al prójimo, no en la conversión forzada.

La libertad de expresión y de culto permite que cada persona, sea cristiana, musulmana, judía, atea o agnóstica, pueda vivir su vida de acuerdo a sus convicciones. Esto incluye la libertad de cuestionar, de creer y, por supuesto, de no creer. Aquellos que ven sus deidades como seres de bondad, amor y misericordia no deberían sentir la necesidad de forzar su fe sobre otros. La fe, en su esencia más pura, es un camino personal hacia la trascendencia, no una herramienta de hostigamiento y opresión.

La verdadera fortaleza de una religión no se mide por el número de fieles que ha conseguido, sino por la capacidad de sus seguidores de vivir en paz y armonía con quienes piensan y creen diferente.

En el siglo de la libertad, la fe debe ser un puente, no un muro. La verdadera fe radica en la coexistencia, no en la imposición.

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14 agosto 2025

Renace el softcombat en Nuevo León


El INDE dio a conocer que el estado cuenta ahora con un grupo oficial de softcombat, los Oblivion Knights, quienes se han dedicado a esta disciplina con gran dedicación logrando grandes triunfos en este campo. 

Este resurgimiento del softcombat en la localidad ha sido gracias a un grupo en particular. Nos comunicamos con María Silva, líder del grupo Oblivion Knights y Directora General de la Asociación Mexicana de Combate Histórico Deportivo, para charlar sobre este importante logro, y esto fue lo que nos comentó. 

Primero que nada le preguntamos ¿Cuándo iniciaste en el softcombat y por qué te interesó esta disciplina? Ella nos respondió ampliamente.  

“Inicie en el 2017, yo estaba como ayudante del puesto de curiosidades medievales del conocido “Hom´s” (precursor del softcombat en Monterrey), en el Festival Medieval Monterrey 5a edición. El Hom´s estaba más metido en los combates escénicos de Medieval Warriors, en esa época no tenía la zona de softcombat como la tuvo por algún tiempo en La Conve-Animex; que de hecho, ahí lo vi cuando era adolescente. Pero ni sabía que hacía ni me acerque a jugar, solo le compré una espada de madera que aún conservo como recuerdo, pues no tenía con quien practicar, entonces nunca le di uso. En ese festival medieval, una amiga de Hom´s, llamada Suecia, me invitó a pasar a ver los enfrentamientos de softcombat. La zona estaba muy descuidada en su presentación, solo tenía las armas en el suelo, sin decoraciones ni ambientación, más que la que daba el Parque Fundidora, el césped y la tierra, no mucha gente participaba pero si observaban curiosos”. 

“Me maraville con lo fácil que era participar, solo se ocupaba una espada de goma y nada más, hasta podías disfrazarte de cualquier cosa y tener un combate épico. No participe porque nunca lo había intentado y me daba pena, pero me interesó. Vi el potencial del softcombat como medio didáctico lúdico de las artes marciales, pues yo en esa época estaba aún en el equipo representativo de Wushu en mi facultad, quería aprender más artes marciales, y ponerlas a prueba más allá de solo taolu coreografiados, probar la técnica y demostrarme a mi misma que servía y que no, y desarrollarme más como practicante. Además, en esa época pasaba por una etapa muy difícil en lo personal, acababa de iniciar unos estudios de posgrado, y al mismo tiempo, lidiaba con ciertos problemas, andaba muy estresada y con depresión, buscaba nuevos entornos y hobbies como medio de autoterapia. Y cuando tome por primera vez una espada de softcombat y tuve mi primer duelo, no podía creer lo libre que me sentía, como si todas esas presiones de la vida cotidiana de repente desaparecieran, fue para mi un gran medio para desahogar mi estrés, y poco a poco encontré un pequeño circulo de amigos con quiénes compartía ese hobby y con quiénes compartía alegría y diversión, inclusive llegando a considerarlos como hermanos. El softcombat fue algo que siempre me llamó, desde que inicie me ha traído por igual experiencias grandiosas y experiencias tristes. Pero ambas igual de importantes en mi formación profesional, inclusive, como medio por el cual saque adelante mi posgrado y hasta graduarme con honores”; nos explicó María Silva. 

Nos mencionó que su grupo, Oblivion Knights Combate Histórico Monterrey, actualmente entrena en el Centro de Alto Rendimiento del INDE (Instituto Estatal de Cultura Física y Deporte) en el Parque Niños Héroes, en Monterrey, en un gimnasio situado en el segundo piso, todos los domingos de 2:00pm a 6:00p.m. La inscripción es totalmente gratis, sólo ocupa cierta papelería por disposición oficial para llevar un control porque el acceso es privado y así salvaguardar el bienestar de todos los atletas. Pueden ir a tomar una primer clase prueba y si les gusta, son bienvenidos. 

Nos dice que aceptan personas de todas las edades y sin discriminación alguna, pues “buscamos combatientes comprometidos para representar con honor y gloria a nuestro gran estado Nuevo León frente a otros estados en las competencias oficiales que organizamos con la asociación”.

Comentó que esperaron con paciencia y determinación, por momentos prácticamente sobreviviendo como nómadas sin lugar fijo, manteniendo viva esa llama del coraje que los impulsó a seguir entrenando y congregando un pequeño grupo de leales y valientes guerreros, pero después de mucho sufrir, regresaron a su casa origen por la puerta grande, y con honores. 

“No tengan miedo de emprender en lo que les apasiona, yo comencé desde orígenes humildes, una novata en este mundillo, solo quería salir al mundo con una espada en la mano, conocer gente interesante, hacerme su amiga y combatir con mi espada. Poco a poco, mis intereses y profesión, me llevaron por un camino inexplorado, dónde encontré mi lugar en la vida, el mismo que yo misma definí para mí, y dónde he tenido la fortuna de que las personas en quienes puedo confiar me han acompañado para mejorar las cosas con aquellos que sí quieren construir algo de valor. No teman a los obstáculos que podrían surgir en su camino, en mi caso, he tenido muchos, casi cada año un drama y un obstáculo diferente, muchas veces pensé abandonar todo, pero siempre hubo alguien ahí conmigo animándome a seguir. Y así como yo, espero que también encuentren su comunidad y su círculo de confianza con quiénes puedan sacar adelante sus sueños”, nos expresó la líder del grupo. 

“Me reconforta saber que no estoy sola en esto y que todos los que se encuentran a bordo en este sueño, aportan desde sus trincheras para que todo siga fluyendo. No importa cuántos obstáculos intenten poner contra ustedes, mientras actúen bien y tengan su consciencia limpia, no tienen porque temer, lo que construyamos con nuestra pasión y amor por lo que soñamos, siempre perdurará, y créanme que eso será aún más valioso, su legado vivirá más que todos esos problemas, así que no se dejen derrotar y sigan adelante como los tercos voluntariosos que se que pueden llegar a ser”, afirmó la joven líder quien además es toda una profesionista de carrera. 

“No puede el roble crecer si no se abre paso entre las zarzas, así es la realidad y hablo con honestidad, para que lo que les digo, realmente les sirva de aprendizaje, deben conocer tanto lo bueno como lo malo de la vida. Espero que el camino que sigan hasta llegar a sus sueños sea menos accidentado que el mío". 

“Gracias al INDE por el gran apoyo que nos brindo al aceptar este proyecto y volverlo una institución. Seguiremos trabajando con valor y decisión para que todo crezca y sea cada vez mejor para todos y como dice el lema de la Asociación Mexicana de Combate Histórico Deportivo, "Unidos en la batalla, por un México Fuerte".  

Le preguntamos ¿Cómo ves el futuro del softcombat en unos 10 años?, a lo que ella nos respondió. 

“El softcombat y el combate histórico deportivo en general van a despuntar totalmente y consolidarse como referentes en el mundo deportivo en el futuro próximo, todos los que conformamos está asociación buscamos destacar nuestras disciplinas, y que más personas conozcan y más se haga al respecto; la mejor manera de promocionar algo es viviéndolo y compartiendo esa experiencia de manera honesta y transparente. Nosotros mismos somos los mejores embajadores de nuestras disciplinas frente al mundo. Sé que los grupos que hacemos las cosas bien seguiremos adelante, destacando y logrando nuestros cometidos en bien de la sociedad. También se, que como soy bien necia y una vez que pongo mi voluntad en algo, lo consigo, lograremos llegar todo lo lejos que nos propongamos, porque mientras esté aquí, seguiré empujando a todos hacia arriba para juntos lograr más de lo que podríamos en solitario. Separados solo somos dedos, Pero unidos somos un gran puño que destruirá cualquier barrera que se interponga en nuestros sueños”.  

Así que ya sabes, si quieres aprender a manejar la espada, hacer ejercicio y divertirte sanamente, el softcombat es de las mejores opciones, y los Oblivion Knights son los referentes a seguir en Monterrey. 

Ahí se las dejo de tarea.

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06 agosto 2025

El cáncer maligno de la ultraderecha



En las últimas décadas, el mundo ha enfrentado la amenaza de los grupos de utraderecha, cuya violencia, propaganda y estructuras organizativas han dejado un rastro de devastación a los largo de la historia.

La forma de actuar de varios grupos de ultraderecha guarda inquietantes paralelismos con los movimientos terroristas yihadistas. Este fenómeno, lejos de ser una mera exageración, representa una amenaza real para la estabilidad democrática y la cohesión social.

Al igual que los grupos yihadistas, los movimientos de ultraderecha prosperan en la radicalización de individuos a través de narrativas polarizantes. Mientras los yihadistas explotan el sentimiento de marginación o la defensa de una interpretación extremista del islam, los grupos de ultraderecha se valen del discurso xenófobo, nacionalista, antiinmigrante y anti-derechos humanos para captar seguidores.

La retórica de estos grupos no solo busca polarizar, sino también reclutar. Al igual que el Estado Islámico perfeccionó el uso de videos y memes para atraer a jóvenes de mentes vulnerables, los movimientos de ultraderecha emplean foros en distintas redes sociales para difundir teorías conspirativas y llamados a la acción violenta.

La masacre de Christchurch en 2019, transmitida en vivo por el atacante, es un ejemplo escalofriante de cómo la ultraderecha adopta tácticas de espectáculo similares a las de los yihadistas para amplificar su impacto.

El recurso a la violencia es otro punto de convergencia. Los atentados perpetrados por extremistas de ultraderecha, como los de Oslo (2011), El Paso (2019) o Hanau (2020), reflejan una lógica de terror similar a la de los yihadistas: Atacar civiles inocentes para sembrar miedo y enviar un mensaje político.

Estos actos no son meros estallidos aislados, sino manifestaciones de una ideología basada en odio y mentiras que, al igual que el yihadismo, justifica la muerte y la destrucción en nombre de una supuesta "causa superior". Incluso ataques violentos a la comunidad LGBT ha sido parte de sus acciones. Ellos están dispuestos a morir, y a matar, por su ideología.

Tienen una enferma fascinación por el “martirio” y el “sacrificio”. Los manifestantes de ultraderecha que asaltaron el Capitolio de Estados Unidos en 2021, por ejemplo, se veían a sí mismos como "patriotas" dispuestos a morir por su visión de una nación "pura". Esta mentalidad no dista mucho de la glorificación del martirio en los círculos yihadistas, así como tampoco es muy lejana de algunas enfermedades mentales.

El riesgo de los grupos de ultraderecha no radica solo en su potencial violento, sino en su capacidad para erosionar las instituciones democráticas desde dentro. Al igual que los yihadistas buscan imponer un orden teocrático, los extremistas de ultraderecha promueven un autoritarismo neo-fascista que rechaza el pluralismo y los derechos fundamentales.

Su discurso de odio, que a menudo se disfraza de "defensa de valores tradicionales", encuentra eco en sectores descontentos, explotando crisis económicas y sociales para ganar legitimidad. Recordemos en México las masacres de maestros rurales asesinados por cristeros por enseñar ciencias naturales a los niños en 1935, o las masacres de Tlatelolco en 1968, o la del Jueves de Corpus en 1971, que fueron perpetradas por dirigentes de ultraderecha (encabezados por Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría).

Es imperativo que los gobiernos y la sociedad civil reconozcan la gravedad de esta amenaza. La lucha contra el extremismo de ultraderecha debe ser tan prioritaria como la que se libra contra el terrorismo yihadista. Esto implica no solo reforzar la vigilancia y la cooperación internacional, sino también abordar las raíces del descontento social que alimenta la radicalización.

Ignorar los paralelismos entre los grupos de ultraderecha y el terrorismo yihadista sería un error histórico. Ambos representan una amenaza existencial para los valores de libertad, igualdad y tolerancia que sustentan nuestras sociedades.

La respuesta no puede limitarse a la represión, debe incluir una estrategia integral que refute y desmantele sus narrativas, combata la desinformación y fomente la cohesión social. Solo así podremos evitar que el odio, ya sea envuelto en una bandera religiosa o nacionalista, siga cobrando vidas inocentes y dividiendo al mundo.

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01 agosto 2025

El Fracaso de la ONU: Gaza y Ucrania



El mundo observa con horror cómo los conflictos en Gaza y Ucrania continúan escalando, con consecuencias devastadoras para los civiles. Sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), institución creada precisamente para “prevenir” tales atrocidades, parece impotente para detenerlas.

A pesar de los llamados a la acción y las resoluciones emitidas, la ONU no ha logrado frenar ni a Benjamín Netanyahu en sus operaciones militares en Gaza ni a Vladimir Putin en su invasión a Ucrania.

Este fracaso no solo pone en evidencia las limitaciones estructurales de la organización, sino que también plantea serias preguntas sobre su verdadera relevancia en un mundo cada vez más fracturado.

En Gaza, la situación es desesperada. Las recientes operaciones militares israelíes han dejado miles de civiles inocentes muertos, incluyendo mujeres y niños. La destrucción de infraestructura ha privado a la población de acceso a necesidades básicas como agua, electricidad y atención médica.

La ONU ha pedido un alto al fuego y ha proporcionado ayuda humanitaria, pero estos esfuerzos han sido totalmente insuficientes para detener la violencia. El Consejo de Seguridad ha intentado aprobar resoluciones para exigir un cese de hostilidades, pero estas han sido bloqueadas por vetos de Estados Unidos y otros países poderosos. Esto ha generado críticas generalizadas, acusando a la ONU de no hacer lo suficiente para proteger a los civiles en Gaza.

En Ucrania, la invasión rusa ha causado cientos de víctimas civiles y el desplazamiento de millones de personas. La comunidad internacional ha respondido con sanciones, ayuda humanitaria y esfuerzos diplomáticos, pero el conflicto sigue intensificándose.

La Asamblea General de la ONU ha aprobado resoluciones condenando la invasión y exigiendo la retirada de las tropas rusas, pero estas resoluciones no son vinculantes y no han logrado detener la violencia. El Consejo de Seguridad, por su parte, ha sido incapaz de actuar debido al poder de veto de Rusia, que bloquea cualquier medida en su contra.

¿Por qué la ONU no ha podido tomar medidas más firmes? El poder de veto en el Consejo de Seguridad: Los cinco miembros permanentes (China, Francia, Rusia, el Reino Unido y Estados Unidos) pueden bloquear cualquier resolución, independientemente del apoyo de otros países miembros. Esto ha llevado a un estancamiento en cuestiones cruciales como los conflictos en Gaza y Ucrania.

Los gobiernos de los países tienen intereses y prioridades diferentes, lo que dificulta alcanzar un consenso en temas tan complejos. Y para colmo, la ONU no tiene “autoridad” para intervenir en los asuntos internos de “estados soberanos” sin su consentimiento, lo que complica su capacidad de actuar cuando los líderes rechazan cooperar.

Las consecuencias de la incompetencia de la ONU son graves. El sufrimiento continuo de los civiles en Gaza y Ucrania es una tragedia humanitaria que no puede ser ignorada. La escalada de estos conflictos amenaza con desestabilizar aún más las regiones afectadas y socavar todo el orden mundial basado en leyes y reglas. La erosión del derecho internacional, además, debilita la capacidad de la comunidad global para prevenir futuros abusos y conflictos.

¿Qué se puede hacer? Primer paso: Reformar el Consejo de Seguridad. Hacerlo más representativo y efectivo, por ejemplo, ampliando el número de miembros permanentes y limitando el uso del veto.

Intensificar la diplomacia: Resolver los conflictos a través de la negociación y el diálogo, involucrando a todas las partes en la búsqueda de soluciones. En un mundo global todos deben de ayudar.

Mayor rendición de cuentas: La comunidad internacional debe actuar con sanciones reales, incluyendo arrestos de mandatarios y su procesamiento judicial en la Corte Penal Internacional, y otras medidas consecuentes para responsabilizar a los líderes por sus terribles acciones.

La incapacidad de la ONU para detener los conflictos en Gaza y Ucrania es un evidente fracaso muy trágico del sistema internacional. Es imperativo que la comunidad global actúe para abordar estas crisis y prevenir más sufrimiento.

La ONU, a pesar de sus limitaciones, sigue siendo la mejor esperanza para un mundo más pacífico, pero sin reformas y una voluntad política renovada, corre el riesgo de volverse un parásito burocrático irrelevante en un momento en que su liderazgo es más necesario que nunca.

El mundo necesita un nuevo orden mundial, y urge que la ONU lo comience a aplicar ahora.

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El odio no vale la pena

El odio no es la solución a nada. 


En un mundo cada vez más interconectado y diverso, las creencias religiosas continúan siendo un pilar fundamental en la vida de millones de personas. Sin embargo, cuando estas creencias se transforman en una excusa para despreciar a los demás, pierden todo valor positivo y se convierten en un obstáculo tanto para quien las profesa como para la sociedad en su conjunto.

Si tus creencias religiosas te llevan a mirar con desdén a quienes no comparten tu fe, es momento de dejarlas atrás: no solo no te aportan nada verdaderamente bueno, sino que te ciegan ante el hecho de que los "demás" podrían salvarte la vida en innumerables formas y situaciones.

No todas las creencias religiosas son iguales, muchas sí promueven valores como la paz, el amor, la compasión, la tolerancia y el respeto mutuo, sirviendo como guías para una vida más plena y conectada.

Sin embargo, existen interpretaciones corruptas y dogmáticas que, lejos de unir, dividen. Estas son las que convierten la fe en una herramienta de superioridad moral, justificando el menosprecio hacia quienes piensan, creen o viven de manera diferente. Este tipo de creencias no solo son dañinas para las relaciones humanas, sino que también resultan inútiles, e incluso perjudiciales, para quien las sostiene.

Al despreciar a los demás, te aíslas, te encierras en una burbuja de arrogancia que te impide ver la riqueza de la diversidad y te priva de la posibilidad de aprender de otros. Peor aún, alimentas un entorno de hostilidad que, tarde o temprano, te pasará factura. Quien siembra odio a su alrededor, sólo podrá consechar su destrucción.

Si tus creencias te hacen sentir “superior”, pero a costa de rechazar a quienes te rodean, ¿qué beneficio real obtienes de ellas? La respuesta es simple: Ninguno.

El argumento más contundente para abandonar estas creencias excluyentes es, quizás, el más práctico. Las personas a las que hoy desprecias podrían ser las que mañana te salven. La vida es impredecible y está llena de situaciones en las que dependemos de los demás, sin importar sus creencias, su origen o su forma de ver el mundo.

En un accidente, una crisis o un momento de desesperación, la ayuda no llega con un cuestionario sobre fe o ideología, mucho menos de un “ser divino”. Pero un extraño sí puede tenderte una mano, un colega de otra religión puede ser tu apoyo, un profesional sin interés en lo espiritual puede devolverte la esperanza, como esta más que constatado.

Imagina un escenario cotidiano: Un médico que no comparte tu fe te atiende en una emergencia, un vecino que has ignorado por sus diferencias te auxilia en un accidente, o un desconocido te saca de un apuro sin pedir nada a cambio. La ironía es evidente.

Mientras tus creencias te animan a alejar a estas personas, la realidad demuestra que su presencia puede ser tu salvación. Si las mantienes solo para sentirte por encima de los demás, estás sacrificando una red de apoyo vital por una ilusión vacía.

Dejar atrás las creencias religiosas que fomentan el desprecio no significa renunciar a la espiritualidad o a la fe en su totalidad. Todo lo contrario. Significa reconocer que cualquier sistema de creencias que valga la pena debe enriquecer tu vida y la de quienes te rodean, no dividirla ni destruirla. La verdadera fortaleza de una creencia radica en su capacidad para inspirar empatía, humildad y conexión, no en su poder para condenar o excluir.

Si tus creencias te están convirtiendo en alguien que rechaza a otros, es hora de cuestionarlas profundamente. No se trata de un ataque a la religión, sino de una invitación a priorizar lo que realmente importa: La humanidad compartida. Porque, al final del día, lo que nos sostiene no son las ideas que nos separan, sino las personas que nos unen.

Si tus creencias religiosas hacen que desprecies a los demás, déjalas ir. No te ofrecen nada valioso, solo una falsa sensación de superioridad que se desmorona ante la primera prueba de la vida real.

En cambio, quienes te rodean, esos a los que quizás has mirado con desprecio, tienen el potencial de salvarte de mil formas distintas, en los momentos más inesperados.

La verdadera sabiduría o “santidad” no está en aferrarse a dogmas que dividen, sino en valorar a cada persona como un posible aliado, un posible salvador. Porque en este mundo incierto, la salvación no viene de las creencias que nos aíslan, sino de las manos que nos tienden los demás.

Ahí te la dejo de tarea.

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28 julio 2025

Gentrificación: La ciudad para todos



La gentrificación, un fenómeno urbano que transforma barrios de clase trabajadora en enclaves de mayor poder adquisitivo, ha ganado relevancia en México, especialmente en ciudades como Monterrey, Oaxaca, Mérida y Mazatlán. Este proceso, impulsado por el auge del turismo y la especulación inmobiliaria, promete revitalización urbana, pero también genera profundas tensiones sociales y económicas.

La gentrificación puede ser un motor de transformación positiva en áreas deterioradas. La llegada de nuevos residentes con mayor poder adquisitivo suele atraer inversiones en infraestructura, comercios modernos y servicios de calidad. En colonias como la Roma y Mitras en la ciudad de Monterrey, la rehabilitación de edificios antiguos, la creación de espacios públicos más seguros y la diversificación de la oferta cultural y gastronómica, han convertido estas zonas en polos de atracción turística y económica.

Sin embargo, colonias “gentrificadas” experimentaron un gran aumento en los precios de sus rentas, reflejando una revalorización que beneficia a los propietarios, y al erario municipal a través de mayores impuestos.

Además, la gentrificación puede generar empleos. La apertura de cafeterías, restaurantes y boutiques crea oportunidades laborales, aunque estas suelen ser precarias o dirigidas a perfiles específicos. En destinos turísticos como Mérida, el incremento de 7.8% en los precios de renta de departamentos entre 2023 y 2025 refleja una economía dinámica impulsada por la demanda de turistas. Este fenómeno también fomenta la modernización de servicios públicos y el transporte.

Por último, la gentrificación puede revitalizar la imagen de una ciudad. La recuperación de lugares históricos, como en Guadalajara o el Centro Histórico de la Ciudad de México, no sólo preserva el patrimonio cultural, sino que atrae inversión extranjera y turismo, fortaleciendo la economía local.

Sin embargo, los costos sociales de la gentrificación son alarmantes. El principal problema es el desplazamiento de los residentes originales, quienes no pueden hacer frente al aumento desmedido de rentas y costos de vida. En la Ciudad de México, se estima que unos 20,000 habitantes son desplazados anualmente a periferias como el Estado de México, enfrentando largos trayectos al trabajo y carencias en servicios básicos. En colonias antiguas el encarecimiento del mercado inmobiliario ha transformado barrios tradicionales en zonas inaccesibles para sus habitantes históricos.

Este desplazamiento no solo es físico, sino también cultural. La llegada de nuevos residentes, a menudo foráneos o de clase media alta, impone dinámicas que erosionan la identidad barrial. Los comercios tradicionales, como tienditas o taquerías, son reemplazados por cafeterías gourmet y restaurantes de comida internacional, homogeneizando la oferta y excluyendo a quienes dependían de productos económicos.

En Mazatlán, como se ha mostrado en las noticias, la gentrificación ha generado tensiones interculturales, con quejas de extranjeros sobre ciertas prácticas culturales locales, como la música de banda, que no le gusta a muchos (por cierta connotación negativa) pero que tiene arraigo en esa ciudad, lo que ha avivado el resentimiento entre algunos habitantes.

La gentrificación también exacerba la desigualdad. Mientras los propietarios y desarrolladores inmobiliarios se benefician de la revalorización, los inquilinos de bajos ingresos enfrentan una crisis de acceso a la vivienda.

Según se ha informado, en los últimos 16 años, los precios de alquiler en la Ciudad de México han crecido ocho veces más que el salario mínimo, dejando a muchos sin opciones habitacionales dignas. Este fenómeno, agravado por la falta de regulación en plataformas digitales de hospedaje, convierte viviendas permanentes en rentas turísticas, reduciendo el parque habitacional disponible.

La gentrificación no es intrínsecamente mala, pero sus efectos negativos demandan una intervención urgente. El gobierno de la Ciudad de México ahora limita los aumentos de renta al índice de inflación y regula las plataformas de renta temporal. Sin embargo, estas medidas son insuficientes frente a la magnitud del problema.

Para mitigar el desplazamiento, se necesitan políticas de vivienda asequible más robustas, con un auténtico enfoque social, no tan “depredadoras”. Reservar cuotas de vivienda social en nuevos desarrollos, podría garantizar que los residentes originales permanezcan en sus barrios. Además, diversificar el modelo turístico hacia el ecoturismo o el turismo rural, aliviaría la presión sobre zonas céntricas y beneficiaría a comunidades locales, como ha ocurrido en Saltillo y Arteaga, en el estado de Coahuila.

La participación comunitaria es clave. Crear organizaciones de colonos que influyan en la planificación urbana, puede asegurar que las transformaciones urbanas respondan a las necesidades de todos los habitantes, no solo de los más privilegiados.

Finalmente, regular la especulación inmobiliaria mediante impuestos progresivos a propiedades vacías o rentas excesivas podría desincentivar prácticas que agravan la crisis de vivienda.

La gentrificación en México es un catalizador de desarrollo que, sin regulación, profundiza la desigualdad y la exclusión. La ciudad de Monterrey es un ejemplo vivo de cómo la modernización puede coexistir con la marginación.

Las ciudades deben ser para todos. Solo con políticas inclusivas y una visión de desarrollo equitativo podremos transformar la gentrificación en una oportunidad de progreso compartido, preservando la diversidad y la riqueza cultural que hacen únicas a las ciudades mexicanas.

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27 julio 2025

Karate Deportivo vs Tradicional: Diferencias y Beneficios



El karate, arte marcial japonés con raíces en Okinawa, ha evolucionado a lo largo del tiempo, ramificándose en dos vertientes principales: el karate deportivo y el karate tradicional, también conocido como Budo Karate.

Ambas formas comparten un origen común, pero sus enfoques, objetivos y beneficios difieren significativamente. Tanto el karate deportivo como el tradicional se fundamentan en los principios básicos del karate: Técnicas de golpeo, bloqueo, desplazamiento y katas (formas).

Ambas prácticas requieren disciplina, concentración y un compromiso físico y mental. Los practicantes de ambos estilos desarrollan habilidades como el control corporal, la coordinación y la resistencia física, además de valores éticos como el respeto, la humildad y la perseverancia.

En ambos casos, el Dojo es un lugar donde se busca el camino de vida para lograr el desarrollo personal. Las katas de formato deportivo y tradicional sirven como herramientas para perfeccionar la técnica y la memoria muscular.

A pesar de sus raíces comunes, el karate deportivo y el tradicional se distinguen por sus objetivos y metodologías. El “deportivo” es la vertiente orientada a la competencia. Se centra en el kumite (combate) y las katas (formas) realizadas en torneos, donde los practicantes buscan destacar en precisión, vistosidad, velocidad y estrategia para obtener puntos.

Las reglas estrictas, como las establecidas por la World Union of Karate-Do Federations (WUKF), limita en cierta forma el contacto físico para garantizar la seguridad, aunque, según algunos, esto reduce la aplicación práctica de las técnicas en escenarios de defensa personal.

El karate deportivo es dinámico, con un enfoque en la condición física, la agilidad y la táctica competitiva. Su inclusión en los Juegos Olímpicos (Tokio 2020) marcó un hito, aunque también generó muchas críticas por alejarse de la auténtica esencia marcial.

El Karate Tradicional (Budo Karate) por otro lado, se centra en el desarrollo integral del individuo, uniendo cuerpo y mente. Su objetivo no es la competencia, se enfoca más al análisis y aplicación práctica de las técnicas contenidas en las katas (Bunkai), la defensa personal (Goshin-jitsu), la autodisciplina y la búsqueda de la perfección personal a través de la práctica constante.

Las técnicas suelen ser más directas y aplicables a situaciones reales, con un énfasis en la efectividad y la intención detrás de cada movimiento. El Budo Karate incorpora una filosofía profundamente arraigada en el Budo (el camino del guerrero), promoviendo valores como la lealtad, el honor y la serenidad frente a la adversidad.

Ambas vertientes ofrecen beneficios únicos, adaptados a diferentes necesidades e intereses. Para los jóvenes quienes buscan un entorno competitivo, el karate deportivo es perfecto, ya que mejora la condición física, la resistencia cardiovascular y la agilidad. Los entrenamientos suelen ser intensos y enfocados en el rendimiento. Además, fomenta habilidades sociales, como el trabajo en equipo y la gestión de la presión en torneos. Los jóvenes encuentran en esta práctica una vía para canalizar su energía, desarrollar confianza y alcanzar metas medibles, como medallas o reconocimientos.

El Budo Karate es una disciplina introspectiva que promueve el autoconocimiento y la resiliencia emocional. Al enfocarse más en la defensa personal, empodera a los practicantes, dándoles herramientas prácticas para enfrentar situaciones de riesgo. Su énfasis en la meditación y la conexión mente-cuerpo ayuda a reducir el estrés y mejora la concentración. Además, el Budo Karate es accesible para todas las edades, ya que no requiere un físico atlético, sino un compromiso con el aprendizaje continuo.

En última instancia, la elección depende de los objetivos individuales, pero ambas vertientes comparten un núcleo común, pues no es solo un arte marcial, sino una forma de vida que enseña a superar obstáculos, tanto en el Dojo como en el mundo exterior.

Por un mundo donde la disciplina y el respeto guíen nuestros pasos, el karate, en todas sus formas, sigue siendo un faro de inspiración.

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26 julio 2025

Karate para el cuerpo y la mente

 


El Karate, un arte marcial japonés con raíces milenarias, trasciende la imagen de golpes y patadas para convertirse en una práctica integral que transforma el cuerpo y la mente.

Tanto para jóvenes como para personas mayores, sus beneficios físicos y mentales son profundos, ofreciendo una vía hacia la salud, la disciplina y el equilibrio personal. En un mundo donde el estrés y el sedentarismo dominan, el karate emerge como una herramienta poderosa para mejorar la calidad de vida, sin importar la edad.

Comenzando por el Karate deportivo, que es un ejercicio completo que combina fuerza, flexibilidad, coordinación y resistencia. Para los jóvenes, el practicarlo fortalece músculos y huesos, mejora la postura y fomenta la agilidad. Las técnicas de golpes, bloqueos y desplazamientos trabajan todos los grupos musculares, mientras que las katas desarrollan el equilibrio y la precisión.

Estudios han demostrado que el entrenamiento regular de artes marciales puede aumentar la capacidad cardiovascular en un 20% y reducir el riesgo de lesiones articulares gracias al fortalecimiento de ligamentos.

Para las personas mayores, ofrece beneficios igualmente valiosos. Aunque la intensidad se adapta a las capacidades individuales, la práctica mejora la movilidad, fortalece los músculos estabilizadores y ayuda a prevenir caídas, un riesgo común en la tercera edad.

Según algunos estudios, actividades como el Karate pueden mejorar la densidad ósea y reducir los síntomas de artritis, promoviendo una mayor independencia funcional. Además, su enfoque en movimientos controlados minimiza el impacto en las articulaciones, haciéndolo accesible para quienes buscan mantenerse activos sin excesos.

Más allá de lo físico, el karate es un camino de fortaleza mental. Para los jóvenes, inculca valores como la disciplina, el respeto y la perseverancia. La práctica constante de técnicas y la necesidad de superar desafíos, como avanzar de cinturón, fomentan la autoconfianza y la capacidad de manejar la frustración. Para los mayores, el karate ayuda a lograr la serenidad y a la meditación.

En un mundo saturado de distracciones digitales, el Dojo ofrece un espacio para cultivar la concentración y la resiliencia, habilidades cruciales para la vida. En las personas mayores, incluso actúa como un antídoto contra el estrés y el deterioro cognitivo.

En el Karate tradicional (Budo Karate) la memorización de katas es un auténtico reto mental; la concentración y respiración requerida en cada movimiento estimulan la memoria y la agilidad de pensamiento. Estudios han vinculado las artes marciales con una reducción de los síntomas de ansiedad y depresión, gracias a la liberación de endorfinas y al sentido de comunidad que se forma en las clases.

El énfasis en la meditación y la respiración consciente promueve un estado de calma, ayudando a quienes enfrentan las tensiones de la vida moderna o los retos de la edad. Además, por si fuese poco, el Karate tradicional es un excelente sistema de defensa personal.

Lo que hace al karate único es su universalidad. Para los jóvenes, es una forma de canalizar energía, aprender autodisciplina y construir carácter en un entorno seguro. Para los mayores, es una oportunidad de mantenerse activos, preservar la autonomía y encontrar un propósito renovado. La práctica no exige una condición física sobresaliente; se adapta a cada etapa de la vida, desde niños que dan sus primeros pasos en el dojo hasta adultos mayores que buscan vitalidad.

Sin embargo, el verdadero valor del karate trasciende el Dojo. Su filosofía, basada en el respeto, la humildad y el crecimiento personal, enseña a enfrentar los desafíos de la vida con determinación y equilibrio. En un mundo que a menudo nos empuja hacia la desconexión, nos recuerda la importancia de unir cuerpo y mente en armonía.

Ya sea un adolescente buscando confianza o un adulto mayor en busca de vitalidad, el karate nos ofrece un camino hacia una vida más plena. En el Dojo, no hay edad que limite el potencial humano. Es hora de dar el primer paso, ponerse el karategi y descubrir cómo este arte milenario puede transformar la vida, un movimiento a la vez.

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11 julio 2025

El culto a los incultos e ignorantes



Es terriblemente lamentable cómo las redes sociales premian lo vacío y olvidan lo valioso, han transformado la manera en que consumimos información y elegimos a quién admirar.

Sin embargo, un fenómeno muy preocupante se ha consolidado: La glorificación de personas ignorantes e incultas que, con “carisma” o controversia, capturan la atención de millones, mientras líderes y creadores que aportan contenido valioso en arte, ciencia o cultura son relegados casi al olvido.

Este desequilibrio no solo refleja una crisis de valores, sino que plantea preguntas urgentes sobre el rumbo de nuestra sociedad. Las plataformas como TikTok, Instagram o X (Twitter) han democratizado la fama, permitiendo que cualquiera con un teléfono y una idea pueda alcanzar una audiencia global. Pero esta accesibilidad tiene un lado oscuro.

Algoritmos diseñados para maximizar el engagement priorizan contenido sensacionalista, polémico o superficial, que genera reacciones inmediatas, pero rara vez profundidad. Así, personajes que promueven desinformación, banalidad o comportamientos cuestionables acumulan seguidores a un ritmo vertiginoso, mientras científicos, artistas y pensadores luchan por un espacio en el ruido digital.

¿Por qué ocurre esto? La respuesta radica en la economía de la atención. En un mundo saturado de información, lo simple y lo escandaloso triunfan sobre lo complejo y lo reflexivo. Un video de 30 segundos de alguien bailando o haciendo un comentario provocador requiere menos esfuerzo cognitivo que un ensayo sobre el cambio climático o una obra de arte que invita a la introspección.

Como resultado, individuos que carecen de sustancia, incluso que son contrarios al progreso, pero que dominan el arte de la viralidad, se convierten en íconos de una cultura que premia la inmediatez sobre el mérito. Estamos viviendo tiempos en que la idiocracia y la oclocracia son las que imponen su ley en las redes.

El impacto de esta tendencia es profundo. Al elevar a personas sin preparación intelectual ni ética, las redes sociales normalizan la ignorancia y erosionan el respeto por el conocimiento. Los jóvenes, en particular, crecen admirando modelos que no inspiran crecimiento intelectual ni moral, sino que refuerzan la idea de que la fama es un fin en sí mismo. Mientras tanto, creadores que dedican años a perfeccionar su oficio o a investigar soluciones para problemas globales apenas logran traspasar la barrera algorítmica.

Sin embargo, no todo está perdido. Las mismas redes que amplifican lo vacío pueden ser herramientas para el cambio. Usuarios, creadores y plataformas tienen la responsabilidad de revertir esta dinámica. Los primeros pueden elegir consumir y compartir contenido que enriquezca; los segundos, persistir en la creación de valor a pesar de las dificultades; y las plataformas, ajustar sus algoritmos para dar visibilidad a quienes aportan al progreso humano. Iniciativas como #PensamientoCritico, #CienciaEnRedes o #ArteViral demuestran que es posible destacar lo valioso cuando hay un esfuerzo colectivo.

Es hora de replantear que voces merecen ser escuchadas. La fama no debería ser un accidente de la viralidad, sino un reconocimiento al impacto positivo. Si seguimos idolatrando la ignorancia, corremos el riesgo de construir una sociedad que olvida el valor del conocimiento, la creatividad y la cultura. El desafío está en nuestras manos, debemos usar las redes sociales no solo para entretenernos, sino para elevarnos como humanidad.

En un mundo donde la atención es el recurso más codiciado, elegir a quién seguimos no es un acto trivial. Apostemos por quienes nos inspiran a pensar, a crear y a crecer. Porque en la era de las redes, la verdadera revolución es darle voz a lo que realmente importa.

La masa es unculta e ignorante, y es nuestro deber ilustrarla e iluminarla.

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24 junio 2025

La homofobia sí existe



En pleno siglo XXI, cuando la humanidad ha alcanzado avances tecnológicos y científicos sin precedentes, resulta paradójico y alarmante que persistan formas de discriminación tan arcaicas como la homofobia.

Algunos fanáticos religiosos han osado afirmar que "no existe la homofobia", una declaración que no solo carece de fundamento, sino que también ignora deliberadamente una triste y persistente realidad. La homofobia, entendida como el miedo, odio o discriminación hacia personas homosexuales, no solo existe, sino que sigue siendo una lacra social que afecta a millones de personas en todo el mundo.

Según el informe de ILGA (Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex) de 2023, en al menos 69 países aún se criminaliza la homosexualidad, y en 11 de ellos, la pena puede llegar a ser la muerte. Estos datos, sumados a los crecientes reportes de crímenes de odio contra la comunidad LGBT, demuestran que la homofobia no es una invención, sino una dolorosa verdad que debe ser confrontada.

La patraña de que la homofobia no existe es, en el mejor de los casos, una muestra de ignorancia, y en el peor, un intento deliberado de minimizar el sufrimiento de las personas LGBT. La discriminación basada en la orientación sexual se manifiesta de múltiples maneras, desde la más sutil hasta la más violenta.

En muchas regiones del mundo, las parejas del mismo sexo aún no gozan de los mismos derechos legales que las heterosexuales, como el matrimonio o la adopción, lo que perpetúa una desigualdad sistémica. Pero la homofobia no se limita a la discriminación legal o laboral; también se traduce en violencia física y verbal.

Según la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, en 2023, el 38% de las personas LGBT en Europa reportaron haber sido víctimas de acoso o violencia en los últimos cinco años. En América Latina, la situación es aún más grave; la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) registró más de 300 asesinatos de personas LGBT en 2022, muchos de ellos motivados por el odio.

Estos actos de violencia no son incidentes aislados, sino parte de un patrón global de intolerancia que desmiente rotundamente la idea de que la homofobia es un mito. Si bien la libertad de religión es un derecho fundamental que debe ser respetado, esta no puede ser utilizada como excusa para justificar la discriminación o el odio.

La historia nos ha enseñado que las creencias religiosas han sido malinterpretadas en numerosas ocasiones para perpetuar injusticias, desde la esclavitud hasta la segregación racial. Algunos conservadores repiten este error al utilizar la religión para negar los derechos y la dignidad de las personas LGBT. Sin embargo, es crucial recordar que la verdadera esencia de cualquier fe debe ser el amor, la compasión y el respeto por la dignidad humana, no la exclusión ni el desprecio.

Negar la existencia de la homofobia no solo es una patraña, es un acto de crueldad hacia quienes la padecen a diario. La evidencia es abrumadora, la homofobia es real, tangible y destructiva. Combatirla requiere no solo reconocer su existencia, sino también tomar medidas concretas para erradicarla.

Es imperativo que, como sociedad, nos eduquemos sobre las realidades que enfrenta la comunidad LGBT, que apoyemos políticas inclusivas y que rechacemos cualquier forma de discriminación, venga de donde venga. La lucha contra la homofobia no es solo una cuestión de derechos humanos, sino de decencia básica.

En un mundo que aspira a la igualdad y la justicia, no hay lugar para el odio disfrazado de fe o “tradición”. Es hora de que todos, independientemente de nuestras creencias, nos unamos para construir una sociedad donde el amor y la aceptación prevalezcan sobre el miedo y la intolerancia.

Ahí se las dejo de tarea.

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17 junio 2025

La evolución intelectual: De conservador a progresista

 


La evolución del pensamiento humano es un fenómeno fascinante, el viaje a menudo comienza en la comodidad de lo conocido y, con el tiempo, puede desembocar en la apertura hacia nuevas ideas. Es común observar cómo muchas personas, especialmente en su juventud, abrazan posturas conservadoras, ancladas en la tradición, la estabilidad y la seguridad de lo establecido.

Sin embargo, con la madurez, la experiencia y el acceso a nueva información, muchos individuos transita a posturas más progresistas, marcadas por la flexibilidad, la empatía y la disposición al cambio. Este proceso no es universal, pero su creciente recurrencia nos pone a pensar sobre la naturaleza del crecimiento intelectual.

En las primeras etapas de la vida, el conservadurismo puede parecer un refugio natural. Las ideas tradicionales, respaldadas por estructuras sociales, familiares o religiosas, ofrecen un marco claro para interpretar el mundo. En un entorno donde la incertidumbre abunda, las respuestas predecibles y las normas establecidas proporcionan seguridad. No es raro que un joven, criado en un contexto donde los valores conservadores predominan, adopte estas ideas sin cuestionarlas. La tradición, en este sentido, actúa como un ancla, una guía que simplifica la complejidad de un mundo en constante cambio.

Sin embargo, la madurez intelectual, alimentada por la educación, el diálogo y la exposición a perspectivas diversas, tiende a desafiar estas posturas iniciales. A medida que las personas se enfrentan a nuevas experiencias (viajes, lecturas, encuentros con personas de diferentes orígenes) los muros del pensamiento rígido comienzan a resquebrajarse. La empatía, esa capacidad de ponerse en los zapatos del otro, se convierte en un motor de cambio.

Por ejemplo, alguien que inicialmente se opuso al matrimonio igualitario por motivos tradicionales podría, al conocer las historias y luchas de las personas LGBT, replantearse sus creencias y abogar por la igualdad. Este proceso no implica una traición a los valores iniciales, sino una expansión de la comprensión del mundo. Personalmente, yo era católico conservador, homofóbico por adoctrinamiento y anti-aborto, hoy se a ciencia cierta que todo eso es charlatanería y supersticiones.

La ciencia también respalda esta evolución. Estudios en psicología, como los realizados por el psicólogo Jonathan Haidt, sugieren que las personas con mayor exposición a diversas perspectivas tienden a desarrollar una moralidad más inclusiva y menos dogmática. Asimismo, el neurocientífico Robert Sapolsky ha destacado cómo el cerebro humano, especialmente en la adultez, se vuelve más hábil para integrar información compleja y cuestionar supuestos previos. Este fenómeno no significa que todos los conservadores se conviertan en progresistas, pero sí que el pensamiento rígido, sea cual sea su origen, tiende a ceder ante la acumulación de experiencias y conocimientos.

Cambiar de perspectiva puede generar conflictos internos y externos, especialmente en entornos donde las ideas conservadoras son la norma. La resistencia al cambio es una reacción natural, pues cuestionar creencias arraigadas implica enfrentar la incomodidad de la duda. Sin embargo, es precisamente en esa incomodidad donde reside el crecimiento. El filósofo John Stuart Mill argumentaba que “la verdad solo emerge del choque de ideas opuestas”, y este principio se aplica al viaje intelectual de muchos. Las convicciones iniciales, al ser desafiadas, no siempre se derrumban, pero a menudo se transforman.

Hay quienes, tras un periodo de apertura, regresan a posturas más conservadoras, buscando “estabilidad” en tiempos de incertidumbre. Otros permanecen anclados en sus ideas iniciales, resistiendo el cambio por temor a lo nuevo. Sin embargo, la tendencia hacia el progresismo en aquellos que evolucionan intelectualmente refleja un deseo de construir un mundo más inclusivo, equitativo y adaptado a las realidades contemporáneas.

En última instancia, la evolución intelectual no se trata de adoptar una etiqueta política, sino de cultivar una mente abierta, capaz de cuestionar, aprender y adaptarse. En un mundo cada vez más complejo, esta flexibilidad no solo es deseable, sino necesaria. Como sociedad, debemos celebrar a quienes se atreven a recorrer este camino, pues en su transformación radica la esperanza de un futuro más comprensivo y justo. La evolución del pensamiento no es un destino, sino un proceso continuo, un recordatorio de que la madurez intelectual es, ante todo, un acto de valentía.

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