La cruda realidad es que sí, estructuralmente comparten muchas características similares, diversos académicos e investigadores han acuñado términos como "extrema derecha teocrática" o ultra-religiosos, de hecho, para muchos especialistas en la materia ya agrupan a los yihadistas y a los grupos de ultraderecha como si fueran, en esencia, lo mismo.
¿Por qué la ultraderecha parece yihadismo? Si analizamos el movimiento yihadista bajo la lupa de los “valores” de la extrema derecha, las similitudes son sorprendentes; ambos manejan un ultra-conservadurismo social, ambos defienden una visión hiper-tradicional de la sociedad. Esto incluye roles de género rígidos, el rechazo casi absoluto a los derechos LGBTQ o la libertad de las mujeres y una moralidad pública controlada por la autoridad.
El yihadismo desprecia la democracia liberal y el laicismo, viéndolos como sistemas "corruptos" o "decadentes", una retórica muy similar a la de varios movimientos fascistas de ultraderecha del presente.
Muchos grupos de la ultraderecha occidental suelen ser nacionalistas e hiper-religiosos, al igual que los yihadistas, que se definen como "identitaristas" a escala religioso-cultural. En algunos casos sustituyen el concepto de nación o patria por el de su comunidad de creyentes, pero mantienen la misma “lógica” de "nosotros contra ellos".
Como ya se ha mencionado, tanto los de ultraderecha como los yihadistas tienen una intención de dominio total, son imperialistas, cada uno a su manera, según su forma de “pensar”. Ambos buscan “recuperar territorios” y expandir su dominio socio-cultural, utilizando la coacción, el hostigamiento, la censura, o incluso ataques de muy distintas formas, para imponer su ideología.
La ultraderecha clásica, en el pasado, se basaba en la etnia o la nación, mientras el yihadismo es multirracial, no les importa de dónde vengas, siempre que te sometas a su ideología, al igual que hoy lo hace la ultraderecha moderna.
La ultraderecha suele ser estatista, busca imponer un Estado (gobierno) estricto, al igual que el yihadismo radical que quiere destruir los gobiernos ajenos para crear una nueva entidad político-religiosa, a la medida de sus creencias.
Ambos son movimientos que quieren "volver" a una falsa pureza imaginada de un pasado ilusorio, utilizando la fuerza para “purgar” lo que ellos consideran “impuro”. En ese sentido, los dos encajan perfectamente en la definición de movimientos reaccionarios de extrema derecha. Por eso su principal herramienta de promoción ideológica son las falacias, los sofismas y las patrañas.
Llamarlos
simplemente "ultraderecha" a veces puede ocultar que su motor
principal no es la nación, sino una interpretación extremista de su ideología
religiosa, por eso hay grupos que son clasificados como ultra-católicos o
ultra-cristianos, que tienen conductas muy similares, pero no iguales (todavía),
a los yihadistas fundamentalistas.
Estos grupos de extrema derecha occidental y los grupos yihadistas de oriente medio, curiosamente, comparten el odio por el mundo globalizado, los derechos humanos y los valores modernos, aunque se odien a muerte entre sí. Es lo que algunos llaman "el choque de los fundamentalismos".
En todo caso, todos ellos son como un tumor maligno dentro de la sociedad, pero herramientas como la promoción de la educación integral y la información basada en datos verificados pueden solucionar, e incluso refutarlos totalmente, sin la necesidad de llegar a la violencia, como ellos quieren, para así fomentar su nefasto negocio de crear falsos mártires.
No dejes que sus mentiras crezcan, las personas merecen respeto, pero no todas las ideas o creencias merecen ser respetadas, mucho menos las que van en contra de los derechos y valores humanos.
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