26 agosto 2023

Esa mentira de “Dios, patria y familia”

 


Entre los grupos de odio y poder político-religioso (de derecha conservadora) es muy común ver ese famoso slogan de “Dios, patria y familia”, pero no hay mayor falacia de falsa correlación que esa frase.

 

Y por eso surgió la frase que la refuta de "No existe dios, la patria es un timo y la familia es la que sí te acepta tal como eres" que encapsula tres declaraciones un poco “provocativas” pero que abordan cuestiones fundamentales de creencias religiosas, identidad nacional y relaciones familiares.

 

Aunque estas afirmaciones representan perspectivas aparentemente extremas, es valioso analizarlas desde diferentes ángulos para comprender su significado y relevancia en la sociedad actual.

 

Vamos por partes, primero lo de la inexistencia de dios. La cuestión de la existencia de un ser supremo ha sido objeto de debate durante siglos. Pero hoy el afirmar que "No existe dios" refleja una postura basada en la ausencia de pruebas empíricas concluyentes sobre la existencia de una deidad. Sin embargo, es importante reconocer que la religión y la espiritualidad desempeñan un papel significativo en la vida de muchas personas, proporcionando consuelo, dirección moral y un sentido de comunidad.

 

La discusión sobre la existencia de dios trasciende los límites de la evidencia objetiva y se adentra en el terreno de las experiencias personales y las interpretaciones filosóficas. Pues recordemos que dios en realidad sólo una idea que sobrevive por sus creyentes.

 

Pero debemos de recordar que, en muchísimos casos, no hay mayor acto de odio que querer obligar a otros a creer en nuestras creencias religiosas, pues eso no es “instruir en la fe”, es querer gobernar la mente de los demás. Y precisamente por eso, muchos grupos de derecha conservadora están en contra de la libertad de pensamiento y la libertad de expresión, además de ser pro-fascismo.

 

La afirmación "La patria es un timo" cuestiona la idea de identidad nacional y lealtad hacia el país de origen. Si bien es cierto que la historia muestra ejemplos de manipulación ideológica en nombre de la patria, como lo hacen todos los autonombrados líderes nacionalistas, también es importante destacar que la identidad nacional puede tener significados profundos y positivos para muchas personas.

 

La patria puede ser una fuente de orgullo, solidaridad y sentido de pertenencia, pero nada más, no hace en nada mejor o superior a nadie por tener determinada nacionalidad. Sin embargo, es crucial examinar de manera crítica los aspectos problemáticos de la instrumentalización del concepto de patria para fines políticos o nacionalistas extremos, que han dejado ríos de sangre en la historia humana, y así evitar que se repita.

 

Pero algo que es indiscutible, es la familia como forma de aceptación incondicional. La última parte de la frase, "La familia es la que sí te acepta tal como eres," subraya la importancia de las relaciones familiares como un refugio de apoyo y aceptación. A menudo, la familia es el primer entorno en el que las personas experimentan amor incondicional y aceptación genuina. Sin embargo, también es esencial reconocer que las dinámicas familiares pueden ser complejas y a veces disfuncionales.

 

Recordemos que la familia de sangre o apellido no siempre es la mejor, sino la que formamos con nuestros lazos afectivos. La familia tradicional ha resultado no ser tan buena como tanto se presumió. La presión social para cumplir con ciertas expectativas familiares puede dificultar la autenticidad y generar conflictos internos.

 

La frase en cuestión aborda cuestiones profundas y complejas relacionadas con la religión, la identidad nacional y las relaciones familiares. Si bien las afirmaciones extremas pueden no ser representativas de todas las perspectivas, invitan a la reflexión sobre cuestiones existenciales y valores fundamentales de la sociedad.

 

Es muy importante recordar que la diversidad de opiniones enriquece nuestro entendimiento del mundo y nos desafía a cuestionar nuestras propias creencias en busca de un entendimiento más completo y compasivo.

Pues si algo nos ha enseñado la historia contemporánea es que no existe ningún dios, que la patria es sólo un truco político, y que la auténtica familia es la única que sí te acepta tal como eres.

 

Ahí se las dejo de tarea. Que todos tengan una desmitificante noche.


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