20 septiembre 2007

Un análisis a las orbes.



(Autor: investigador Rafael Cabello Herrero)
Soy un fiel defensor que esas tales orbes solo son producto que lo que han mencionado muchos profesionales de la fotografía y más aún cuando aparecen las cámaras digitales.
Hay una cosa muy simple…, el matrizado de células sensibles a la luz que tiene una cámara digital es (digamos que se pueden representar) como una superposición de muchas hojas de un cuaderno cuadriculado y en los que cada uno de esos cuadros reaccionan con relación a la imagen que percibe del exterior, una vez que esta imagen se modifica con los distintos elementos ópticos de las lentes para poder coincidir tanto en foco, obturación, cantidad de luz y tiempo de exposición, etc…, la cámara automáticamente reacciona incorporando todos los espectros luminosos obtenidos de la exposición y les da un tratamiento que coincidan con el lenguaje que dicha cámara entiende a nivel digital (sistema binario 0 y 1).
Dentro de los parámetros obtenidos tanto de enfoque, cantidad de luz, colores absorbidos por estos elementos, el foco de la propia cámara reacciona con determinadas prioridades automáticas actuando una célula infrarroja que es la que identifica el enfoque apropiado para el motivo que estemos intentando fotografiar, en cambio las condiciones de luz hacen que un diafragma (idéntico a la forma de funcionar la niña del ojo humano) se abra o cierre inversamente proporcional a la cantidad de luz percibida. Esta circunstancia hace que en condiciones de luz adversas lleven a un elemento que muy poca gente sabe como funciona y menos explicar…, hagan de las suyas durante la exposición que estamos realizando.
Este efecto se denomina como “profundidad de campo”, para que la gente sepa de que se trata este fenómeno, digamos que es el espacio físico capaz de enfocar una cantidad de metros lineales dentro de esa instantánea (a modo de ejemplo y para que sepas a que me refiero, es el resultado de hacer un primer planos en condiciones de luz media o baja a una persona que sale perfectamente enfocada y el fondo se ve turbio y desenfocado).
Este es el principal causante de las ORBES, el efecto de profundidad de campo y la capacidad que tiene los circuitos CCD para restaurar elementos que quedan fuera de foco. Popularmente el término CCD es el elemento principal de las cámaras fotográficas y de videos digitales como receptores de luz. En éstas, el CCD es un sensor con diminutas células fotoeléctricas que registran la imagen. Desde allí la imagen es procesada por la cámara y registrada en la tarjeta de memoria. La capacidad de resolución o detalle de la imagen depende del número de células fotoeléctricas del CCD. Este número se expresa en píxeles. A mayor número de píxeles, mayor resolución. Actualmente las cámaras fotográficas digitales incorporan CCDs con capacidades de hasta ciento sesenta millones de píxeles (160 megapixeles).
Esta capacidad de recomponer elementos fuera de foco hace que se formen estructuras con formas y volúmenes que las hacen parecer esferas y en determinados casos complejos dibujos circulares que lo conforman como una estructura tridimensional o con un volumen propio. Este fenómeno visual no es real, solo es producto de coincidencias luminosas en una cantidad de células CCD que se deforman tanto en volumen como colores internos atendiendo al ángulo de penetración sobre las células sensibles a la luz, digamos que es la forma como reaccionan dichas células CCD cuando se defragmenta la luz incidente sobre un número indeterminado de píxeles y estos toman el mismo factor de división que proyecta el arco iris sobre las gotas de lluvia, si lo resumimos de alguna manera sencilla digamos que esas orbes atienden a varios elementos físicos y coincidentes dentro de estos aparatos electrónicos.
El primero sería el espacio que ocupa dentro de la profundidad de campo existente en el momento de hacer la foto.
El segundo el ángulo de incidencia desde esa esfera “orbe” hasta la óptica del aparato.
El tercero la recomposición que hace electrónicamente sobre la propia imagen detectando un elemento extraño que no está catalogado dentro de los cánones establecidos en la medición establecida por la propia cámara.
El cuarto la forma física del orbe con una aparente estructura que parece tener interiormente elementos geométricos, estos proceden por coincidir con un número determinado de sensores del CCD que son los que realmente tienen la estructura cuadriculada y estos elementos sensibles actuarán independientemente atendiendo a la recepción de ese elemento extraño.
Estos son los que se me ocurren de momento pero hay muchos más que podrían dar más luz a estas “extrañas esferas” y que para mí no son tan extrañas…
El 60% de estas orbes en condiciones normales no aparecen en cámaras de buena calidad, el 30% se podrían eliminar teniendo tanto el objetivo como el entorno con un mínimo de limpieza.
El 20% se pueden evitar con un simple parasol.
Un 19,9% son explicables pero los medios de comunicación e investigadores prefieren darle el toque sensacionalista al asunto del que estoy opinando.
Un 0,1% prefieren pasar del tema dentro de los que nos interesamos por este mal llamado fenómeno paranormal...

*Un experimento inmediato que puedes hacer para obtener un orbe con todos los elementos necesarios es muy fácil de conseguir.
Mojas el dedo en un vaso con agua, y en las lentes de las gafas que tengas colocadas deposita una gota pequeñita para que no ruede, a ser posible en la zona superior y esquinada de la lente más o menos para que no quede enfrentada a la visión normal que puedas tener con tus gafas, a continuación sin mover la cabeza solo los ojos mirando directamente a la gota depositada enfrenta las gafas hacia un foco de luz y cuando intentes observar la gotita observarás como aparece el orbe.

1 comentario:

yoyolche dijo...

interesante tu blog, me gustaria que visitaras el mio [sobrenatural] para saber tu opinion, salu2!!!